En un encuentro de alto nivel no anunciado previamente, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibe este miércoles en el Kremlin al ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez. El objetivo central de la reunión es coordinar un plan de choque ante la asfixiante crisis energética que mantiene a la isla en una situación de emergencia nacional, agravada por el endurecimiento del embargo estadounidense.
Solidaridad política y soporte logístico
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó la reunión como de «importancia especial», reafirmando el compromiso de Moscú con su aliado histórico en el Caribe. Rusia ha posicionado esta visita como un acto de resistencia frente a lo que denomina un bloqueo «ilegítimo y antihumano», intensificado tras las recientes acciones militares de Washington en la región a principios de año.
Como medida inmediata, Moscú ha confirmado que ya se encuentra en marcha el envío de petróleo ruso hacia la isla. Este suministro resulta vital, considerando que no se registraban envíos de esta magnitud desde febrero de 2025. El apoyo busca aliviar el plan de contingencia extremo implementado por el Gobierno cubano, que actualmente mantiene hospitales bajo servicios mínimos, oficinas en régimen de teletrabajo y un racionamiento severo en las gasolineras que ha paralizado el transporte y afectado a empresas extranjeras.
El factor geopolítico: Entre Cuba y Ucrania
La visita de Rodríguez coincide temporalmente con las delicadas negociaciones de paz sobre Ucrania que se desarrollan en Ginebra. Sin embargo, el Kremlin ha sido tajante al desvincular ambos escenarios. Peskov descartó que el fortalecimiento de la cooperación con La Habana pueda interferir en los diálogos con la administración Trump, asegurando que se trata de asuntos sin relación directa.
Por su parte, la portavoz de Exteriores, María Zajárova, adelantó que Rodríguez también mantendrá una sesión de trabajo con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. En esta reunión se abordará la situación de las aerolíneas rusas, que recientemente se vieron obligadas a suspender sus rutas hacia La Habana debido a la incapacidad de la isla para suministrar combustible a las aeronaves, lo que obligó a la repatriación masiva de miles de turistas.
Un respiro para la isla en su invierno más difícil
La reactivación del flujo de crudo desde Rusia se percibe como la última tabla de salvación para una economía cubana que enfrenta una presión exterior sin precedentes. Mientras Washington utiliza la presión arancelaria y energética como herramienta política, Moscú reafirma su intención de seguir proporcionando ayuda estratégica, consolidando a Cuba como su principal enclave de influencia en el hemisferio occidental.




















