En un discurso sobre el Estado de la Nación marcado por la confrontación, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a situar a Irán en el centro de su diana geopolítica. El mandatario advirtió que Teherán «sigue persiguiendo sus siniestras ambiciones» nucleares, asegurando de forma tajante que Washington no permitirá que el país asiático culmine el desarrollo de armamento atómico.
El fantasma de la «Operación Martillo de Medianoche»
Trump utilizó su intervención para recordar el poderío militar estadounidense, haciendo alusión directa a la Operación Martillo de Medianoche. Este ataque, ejecutado el 22 de junio de 2025, golpeó infraestructuras críticas en Fordow, Natanz e Isfahán.
- El mensaje de Trump: «Lo aniquilamos, y quieren empezar de nuevo», afirmó el presidente, denunciando que, pese a las advertencias y la destrucción de sus plantas, Irán intenta reconstruir su programa desde cero.
- Contexto militar: Actualmente, EE. UU. mantiene en Oriente Medio el despliegue de tropas y activos más importante desde la guerra de Irak en 2003, una maniobra de presión que busca asfixiar cualquier avance técnico iraní.
Ginebra: Diplomacia bajo la sombra de la guerra
Las declaraciones de Trump se producen en un momento de extrema sensibilidad diplomática. En las próximas horas, delegaciones de ambos países se reunirán en Ginebra para intentar encontrar una salida negociada al conflicto.
Sin embargo, el presidente estadounidense se mostró escéptico y exigió compromisos explícitos para avanzar en el diálogo:
«Mi preferencia es resolver este problema mediante la diplomacia, pero aún no he escuchado esas palabras secretas: ‘nunca tendremos un arma nuclear'».
Un acuerdo condicionado
El mandatario estadounidense calificó a Irán como el «principal patrocinador del terrorismo del mundo», dejando claro que cualquier posible acuerdo pasará por un desmantelamiento total y verificable de sus ambiciones atómicas. Para la administración Trump, la vía diplomática es la opción preferida, pero la presencia militar masiva en la región indica que la opción de fuerza sigue sobre la mesa si las conversaciones en Suiza no arrojan los resultados esperados por la Casa Blanca.



















