La presidenta madrileña aprovecha la crisis del sector educativo y los escándalos en Móstoles para reorganizar su grupo parlamentario. El movimiento encumbra a los perfiles más beligerantes, aunque genera desconcierto interno por el desplazamiento de figuras jóvenes como Elisa Vigil.
En la que posiblemente es la semana más convulsa de la legislatura para el Gobierno de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha optado por la contraofensiva interna. El Partido Popular ha ejecutado una «reorganización» de su grupo parlamentario en la Asamblea que, lejos de ser un mero trámite, consolida el poder de Carlos Díaz-Pache, el portavoz y hombre fuerte de la presidenta en la Cámara regional.
Un nuevo orden con el sello de Pache
La remodelación se produce tras la dimisión en bloque de tres diputados afines al destituido consejero de Educación, Emilio Viciana, y en medio de la tormenta política por el escándalo sexual que sacude al Ayuntamiento de Móstoles. En este contexto, Ayuso ha decidido rodear a Pache de perfiles de máxima confianza para afrontar el tramo final del mandato y preparar la maquinaria electoral de 2027.
Entre los nombramientos clave destacan:
- Isabel Vega: Nueva secretaria general del grupo, sustituyendo a José Virgilio.
- Ana Millán: La número tres del partido y vicepresidenta de la Asamblea asume la coordinación territorial. El gesto es una ratificación total de Ayuso hacia Millán, a pesar de estar en el foco por las investigaciones de su etapa en Arroyomolinos y las críticas por su gestión del caso Móstoles.
- Rafael Núñez Huesca: Reforzado como portavoz en la Comisión de Educación para encarrilar la nueva etapa tras el cese de Viciana.
Malestar por los «cambios que no se entienden»
A pesar de que el aparato del partido intenta vender la operación como un éxito de «equilibrios», el movimiento ha dejado heridos en el camino. Sectores del PP madrileño no ocultan su sorpresa ante el desplazamiento de Elisa Vigil, una de las promesas jóvenes con más presencia mediática, que deja la portavocía adjunta para pasar a un área técnica de vigilancia de contrataciones.
«Hay cambios que son una sorpresa y no se entienden», confiesan fuentes internas, señalando la incomprensión por el paso a un lado de figuras como Vigil o Ignacio Catalá, quien abandona la dirección del grupo.
Desde Sol se apresuran a matizar que estos relevos no son un castigo, sino una estrategia para liberar a estos perfiles de carga parlamentaria y encomendarles «roles clave» en el equipo de campaña electoral. Niegan tajantemente que las polémicas televisivas de Vigil o su vinculación con el entorno de Móstoles hayan influido en su salida de la primera línea.



















