La tecnológica responsable de Claude rechaza las exigencias del Departamento de Defensa de EE. UU. a pesar de las amenazas de rescisión de contrato y represalias legales. Dario Amodei, CEO de la empresa, asegura que permitir un uso sin restricciones de su tecnología sería «incompatible con los valores democráticos».
La tensión entre las grandes firmas de Inteligencia Artificial y el estamento militar estadounidense ha alcanzado un punto de ruptura. Anthropic ha anunciado este jueves su negativa a ceder ante los términos impuestos por el Pentágono para el uso de su IA, Claude, en misiones de combate y vigilancia. La decisión pone en riesgo un contrato millonario y abre un debate sin precedentes sobre la soberanía ética de las empresas tecnológicas.
El dilema ético frente a la seguridad nacional
Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha sido tajante al afirmar que no puede acceder «de buena fe» a la solicitud del Departamento de Defensa para permitir el uso ilimitado de sus herramientas. Según la compañía, el nuevo borrador del contrato no ofrece garantías suficientes para evitar que Claude sea utilizado en el desarrollo de armas totalmente autónomas —aquellas que operan sin intervención humana— o en sistemas de vigilancia masiva contra ciudadanos estadounidenses.
«El uso de estos sistemas para vigilancia doméstica masiva representa riesgos novedosos y graves para nuestras libertades fundamentales», señaló la empresa en un comunicado oficial.
Anthropic sostiene que, si bien apoya el uso de la IA en análisis de inteligencia y operaciones cibernéticas, las armas autónomas actuales «no son lo suficientemente confiables» y carecen de las salvaguardas necesarias para evitar tragedias civiles o militares.
Amenazas de la Ley de Producción de Defensa
La respuesta del Pentágono ha sido contundente. El Departamento de Defensa ha fijado este viernes, 27 de febrero, como fecha límite para que Anthropic acepte los términos de «cualquier uso legal» de la herramienta. De no hacerlo, el Gobierno ha amenazado con:
- Retirar a Anthropic de todos los sistemas de defensa.
- Catalogar a la empresa como un «riesgo de la cadena de suministro».
- Invocar la Ley de Producción de Defensa para obligar a la cesión tecnológica.
Por su parte, Sean Parnell, portavoz del Pentágono, ha calificado de «narrativa falsa» la preocupación de la empresa, asegurando que no hay interés en la vigilancia masiva ilegal ni en armas sin supervisión humana.
Un contrato de 200 millones en el aire
La tecnológica, con sede en San Francisco, recibió en julio de 2025 un contrato de 200 millones de dólares para potenciar la seguridad nacional. Sin embargo, ante el actual bloqueo, Anthropic ha manifestado su disposición a facilitar una «transmisión fluida a otro proveedor» si el Pentágono decide romper la relación comercial.
A pesar de las presiones, la compañía reafirma que solo seguirá apoyando al Ejército si sus salvaguardas éticas permanecen intactas, marcando un hito en la resistencia de Silicon Valley frente a las exigencias de la industria bélica.




















