Tras la victoria ante el Mirandés, el técnico asegura que el equipo ha dado el paso definitivo para pelear por cotas altas y compara la energía del grupo con la revelación de la temporada pasada.
El AD Ceuta ya no se esconde. Tras encadenar tres victorias consecutivas y asaltar el feudo del Mirandés con un ajustado 0-1, la euforia se ha instalado en el vestuario caballa. El técnico, José Juan Romero, compareció ante los medios con un discurso valiente que marca un punto de inflexión en los objetivos del club para esta temporada.
De la salvación a la ambición
Lo que comenzó como una campaña de supervivencia se ha transformado en un sueño legítimo. Romero fue claro al analizar la situación clasificatoria del equipo:
“Es el paso para pelear por otra cosa que no sea la salvación. No nos vamos a cortar para mirar para arriba e intentaremos mirar lo menos posible para abajo”, afirmó el técnico.
A pesar de la cautela que exige la categoría debido al «extraordinario nivel» de los rivales, el entrenador insistió en que el grupo debe «seguir disfrutando del momento» y ver hasta dónde son capaces de llegar.
El «espejo» del Mirandés y el gen de la ciudad
Una de las reflexiones más interesantes de Romero fue la comparación con su rival de esta jornada. Para el técnico sevillano, el Ceuta ha heredado esa capacidad de sorpresa que cautivó a la categoría hace un año:
- Identidad: “El Ceuta de este año, salvando las distancias, es la adrenalina del Mirandés del año pasado”.
- Resiliencia: El técnico recordó los inicios convulsos de la temporada, cuando tras tres derrotas iniciales «todo el mundo del fútbol nos daba por descendidos».
- ADN Caballa: Destacó que la base del éxito actual reside en el gen de la ciudad: «Luchar con todo y ante todo».
Próxima parada: Las Palmas
Con la moral por las nubes, el Ceuta ya tiene la vista puesta en su siguiente compromiso frente a Las Palmas. Romero, aunque mantiene los pies en el suelo, dejó una puerta abierta al optimismo más absoluto: “Si vamos allí y ganamos, tendría que contestar otra cosa sobre los objetivos”.
Lo que está claro es que el Ceuta ya no es una «flor de un día». El equipo cree, la ciudad empuja y la parte alta de la tabla ya no es un territorio prohibido.




















