Moncloa endurece su discurso contra la presidenta de la Comisión Europea, acusándola de plegarse a los intereses de Washington tras la reciente victoria republicana y de abandonar la autonomía estratégica de la UE.
La relación entre el Gobierno de España y la cúpula de la Unión Europea atraviesa uno de sus momentos más tensos. Fuentes gubernamentales han expresado un profundo malestar con la gestión de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, a quien acusan de haber adoptado una postura de «sumisión» ante la nueva administración estadounidense liderada por Donald Trump.
El fin de la «autonomía estratégica»
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca a principios de año, Madrid observa con preocupación cómo las prioridades de Bruselas parecen alinearse milimétricamente con los intereses de Washington, incluso cuando estos perjudican a los Estados miembros. Según fuentes cercanas al Ejecutivo español, Von der Leyen está priorizando evitar cualquier fricción con el presidente estadounidense frente a la defensa de los intereses comerciales y climáticos de la Unión.
«Tiene miedo a Trump», afirman con dureza desde los pasillos de Moncloa. El malestar se fundamenta en lo que consideran un «seguidismo» peligroso en materias clave como la política de defensa, la imposición de aranceles y la relajación de las políticas verdes, pilares que España considera fundamentales para el futuro de Europa.
Las claves del conflicto
El distanciamiento entre Madrid y Bruselas se ha agudizado por tres frentes principales:
- Guerra Comercial: El Gobierno critica que la Comisión no esté siendo lo suficientemente firme ante las amenazas de aranceles de EE. UU., aceptando condiciones que afectan negativamente a las exportaciones españolas (especialmente en el sector agroalimentario).
- Transición Ecológica: Existe el temor de que Von der Leyen esté frenando el Pacto Verde Europeo para no incomodar a la administración Trump, muy escéptica con los compromisos climáticos internacionales.
- Política Exterior: España aboga por una voz europea propia y equilibrada, mientras que perciben que la Comisión se está limitando a actuar como un satélite de las decisiones tomadas en el Despacho Oval.
Un escenario de división en la UE
Este choque no es solo una cuestión bilateral entre España y la Comisión. Madrid busca liderar un bloque de países que exigen que Europa mantenga su soberanía política y económica. Sin embargo, el «miedo» al que aluden las fuentes oficiales parece estar calando en otras capitales europeas que prefieren no enemistarse con el gigante americano.
Hacia una cumbre europea tensa
Las declaraciones filtradas hoy preparan el terreno para un enfrentamiento dialéctico en el próximo Consejo Europeo. El Gobierno de Pedro Sánchez pretende forzar un debate sobre la necesidad de que la Unión Europea recupere su perfil propio y no se convierta en un actor secundario bajo la sombra de la política exterior estadounidense.
«Europa no puede permitirse ser un espectador de sus propias políticas», concluyen desde el entorno del Ejecutivo, dejando claro que la luna de miel con la actual dirección de la Comisión Europea ha llegado a su fin ante el nuevo orden mundial impuesto desde Washington.




















