La actriz defiende la veracidad de su testimonio en el caso Errejón tras las críticas recibidas por los tiempos de su denuncia y su comportamiento tras los hechos.
Este miércoles, 18 de marzo de 2026, Elisa Mouliaá ha vuelto a situarse en el foco mediático tras conceder unas declaraciones en las que defiende su integridad y la veracidad de su denuncia contra el exdirigente político Íñigo Errejón. En un ejercicio de vulnerabilidad, la actriz ha querido responder a quienes cuestionan su relato, admitiendo errores en la gestión de la situación pero negando cualquier falsedad.
La defensa de la verdad frente al juicio social
El núcleo de su declaración se resume en una frase que busca separar el comportamiento de la víctima de la veracidad del delito: «Puede que haya sido torpe, pero yo no he mentido». Con estas palabras, Mouliaá aborda varios de los puntos más polémicos que han circulado en redes sociales y medios de comunicación:
- La «torpeza» inicial: La actriz reconoce que, en los momentos posteriores a los hechos, su forma de reaccionar o de comunicarse no fue la «ideal» que se espera de una víctima bajo el estándar social, pero insiste en que el shock y la confusión explican esa supuesta torpeza.
- Ausencia de mentira: Subraya que cada detalle narrado en su denuncia ante la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional es real, independientemente de cómo se interpreten sus acciones posteriores.
El peso de la exposición pública
Mouliaá ha descrito el proceso como un camino doloroso, marcado por un «linchamiento» en ciertos sectores que intentan desacreditarla. La actriz recalca que dar el paso de denunciar a una figura de tal relevancia pública ha tenido un coste personal y profesional inmenso, el cual no habría asumido de no ser por la necesidad de justicia.
«Se nos exige ser víctimas perfectas para que se nos crea», ha sugerido en su intervención, denunciando la presión que recae sobre las mujeres que deciden denunciar agresiones sexuales años después o tras haber mantenido un contacto cordial previo con el agresor.
Estado del proceso judicial
La causa sigue su curso en los juzgados de Madrid, donde se dirime si los hechos descritos por Mouliaá y otras posibles víctimas constituyen delitos de agresión sexual. Estas declaraciones llegan en un momento procesal clave, buscando reafirmar la credibilidad del testimonio ante la opinión pública antes de las próximas comparecencias judiciales.




















