Génova reclama desbloquear las negociaciones en las autonomías y ayuntamientos pendientes para evitar una parálisis institucional que castigue al electorado de derechas.
La sintonía entre los socios preferentes de la derecha española atraviesa un nuevo bache. El Partido Popular ha lanzado este lunes un mensaje directo y urgente a la dirección de Vox: es hora de dejar a un lado las exigencias de máximos y cerrar definitivamente los pactos de gobierno que aún permanecen en el aire.
Tras el parón en las conversaciones de las últimas semanas, los populares han hecho un llamamiento público a la formación de Santiago Abascal para retomar el diálogo de forma inmediata. «Les pedimos que se vuelvan a sentar», han señalado fuentes de la dirección nacional del PP, subrayando que la incertidumbre actual solo beneficia a la izquierda.
El escollo de las exigencias: Programas frente a sillones
Desde el PP se insiste en que la base del acuerdo debe ser el programa de gestión y no el reparto de cargos, un punto que ha encallado las negociaciones en varios territorios clave. Los puntos de fricción actuales se resumen en:
- Presencia en los Ejecutivos: Vox mantiene su exigencia de entrar en los consejos de gobierno con carteras de peso, mientras que el PP apuesta por apoyos externos o coaliciones más reducidas en función de los resultados.
- Líneas rojas programáticas: Asuntos como la gestión de las políticas de igualdad, la inmigración y las leyes de memoria histórica siguen siendo los grandes obstáculos para un consenso rápido.
Miedo a la desmovilización y a la repetición electoral
Génova teme que el alargamiento de los plazos genere un hartazgo en su electorado que pueda pasar factura en futuras citas con las urnas. El PP advierte de que el escenario de una repetición electoral en los territorios bloqueados sería «una irresponsabilidad» que los votantes no perdonarían.
«Los ciudadanos ya votaron por un cambio y nuestra obligación es articularlo cuanto antes. No podemos permitir que la parálisis administrativa se convierta en la norma», recalcan desde el equipo de Alberto Núñez Feijóo.
La respuesta de Vox: «Respeto a sus votantes»
Por su parte, la formación de Abascal se mantiene firme en su postura de no regalar sus votos «a cambio de nada». Vox insiste en que sus votantes merecen el mismo respeto que los del PP y que cualquier pacto debe garantizar que sus políticas clave se lleven a cabo, lo que implica necesariamente tener capacidad de decisión dentro de los gobiernos.
Las próximas 48 horas se perfilan como decisivas para comprobar si este llamamiento al orden del PP surte efecto o si, por el contrario, las posiciones se enrocan aún más, llevando el bloque de la derecha a un escenario de confrontación abierta.




















