En una operación de precisión en Bandar Abbas, las fuerzas israelíes han matado a Alireza Tangsiri. El golpe coincide con un ultimátum de Donald Trump, quien insta a Teherán a negociar un acuerdo «antes de que sea demasiado tarde».
El conflicto entre Israel e Irán ha entrado en una fase de extrema peligrosidad tras el asesinato de Alireza Tangsiri, comandante de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria y hombre clave en la estrategia de Teherán para estrangular el comercio global en el Estrecho de Ormuz. El ataque, ejecutado en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, ha sido presentado por el Gobierno de Benjamín Netanyahu como un mensaje directo a la cúpula militar iraní.
«Los eliminaremos uno tras otro»
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la autoría de la operación subrayando la «coordinación» con Estados Unidos. Katz lanzó una advertencia severa a la Guardia Revolucionaria: «Las Fuerzas de Defensa de Israel los perseguirán y eliminarán uno tras otro». Para los analistas, este magnicidio no solo busca descabezar la estrategia naval iraní, sino demostrar que ningún mando operativo está a salvo, incluso cerca de los corredores marítimos más críticos.
El ultimátum de la Casa Blanca
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha endurecido su retórica, alternando las amenazas militares con una oferta de negociación de última hora. En declaraciones desde la Casa Blanca, Trump urgió a los líderes iraníes a alcanzar un acuerdo «antes de que sea demasiado tarde», aunque se mostró escéptico sobre la voluntad de sus interlocutores, a quienes describió irónicamente como «unos grandes negociadores».
Como gesto de presión diplomática, la administración estadounidense ha decidido aplazar diez días el ultimátum para atacar plantas energéticas, fijando ahora la fecha límite en el 6 de abril. Washington busca con este margen adicional forzar a Teherán a sentarse a la mesa, mientras el Pentágono ya baraja el envío de 10.000 soldados adicionales a la región.
La respuesta de Teherán
Por su parte, el régimen iraní ha restado validez a los intentos de acercamiento. Teherán insiste en que el intercambio de mensajes a través de terceros países «no es negociación ni diálogo» y ha respondido al asesinato de Tangsiri con nuevos ataques de milicias aliadas contra objetivos en el Golfo Pérsico.
La situación en el terreno es volátil: mientras los servicios secretos israelíes encadenan éxitos operativos en suelo iraní, el temor a una guerra total que bloquee definitivamente el suministro de petróleo mundial mantiene en vilo a los mercados internacionales.




















