La Guardia Revolucionaria advierte que la vía estratégica «nunca volverá a ser lo que era» para EE.UU. e Israel, mientras el tráfico marítimo cae un 90% y Teherán prepara leyes para cobrar tasas de tránsito.
El pulso por el control del comercio energético mundial ha dado un giro definitivo. La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) ha emitido una declaración contundente asegurando que el Estrecho de Ormuz ha cambiado para siempre, especialmente para sus principales adversarios, Estados Unidos e Israel.
A través de un comunicado en la red social X, el cuerpo de élite informó que está ultimando los preparativos operativos para un «nuevo orden en el Golfo Pérsico». Esta maniobra se interpreta como la respuesta oficial al ultimátum del presidente Donald Trump, quien ha amenazado con destruir las centrales eléctricas y puentes de Irán si el paso no se reabre por completo este martes por la noche.
El Estrecho bajo control absoluto de Teherán
Por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, y su bloqueo desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero ha desestabilizado los mercados globales. Según datos de la agencia Fars:
- Tráfico residual: Solo 15 navíos cruzaron el estrecho en las últimas 24 horas, todos ellos con permiso explícito de Irán.
- Caída drástica: El tránsito marítimo es actualmente un 90% inferior al registrado antes del conflicto.
- Peajes de guerra: Una comisión parlamentaria iraní ya tramita un proyecto de ley para imponer tasas de tránsito que deberán pagarse en riales (moneda nacional iraní).
Veto total a EE.UU. e Israel
El plan de Irán no se limita a un bloqueo temporal, sino a una reestructuración legal de la vía navegable. El borrador del proyecto de ley incluye la prohibición total de tránsito para buques de Estados Unidos e Israel, así como restricciones para cualquier país que participe en las sanciones unilaterales contra la República Islámica.
Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, ha reforzado esta postura desafiante ante las amenazas de la Casa Blanca: «En caso de que se ataque la infraestructura de Irán, reaccionaríamos de la misma manera».
Un martes decisivo para la infraestructura iraní
La tensión se centra ahora en la ventana de tiempo que expira el martes a las 20:00 (hora de Washington). Donald Trump, en declaraciones a The Wall Street Journal, fue tajante: «Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie».
Con ambos bandos atrincherados en sus posiciones —EE.UU. exigiendo la libre navegación y la Guardia Revolucionaria imponiendo su «nuevo orden»—, el Estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una crisis que amenaza con una destrucción sistémica de la economía y la infraestructura de la región.




















