El máximo organismo del fútbol mundial investiga los insultos dirigidos a la afición y jugadores egipcios en Cornellà. La Federación Española se enfrenta a sanciones económicas.
BARCELONA – El fútbol español vuelve a estar bajo la lupa internacional por motivos extradeportivos. La FIFA ha anunciado este martes la apertura de un expediente disciplinario contra la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras los incidentes racistas registrados el pasado domingo en el estadio de Cornellà-El Prat, durante el encuentro amistoso entre las selecciones de España y Egipto.
El detonante: «Musulmán el que no bote»
El organismo presidido por Gianni Infantino ha decidido actuar de oficio tras la gravedad de los cánticos coreados por un sector de la grada. El grito de “Musulmán el que no bote”, que se viralizó rápidamente en redes sociales, fue recogido de forma detallada por el árbitro en el acta oficial del encuentro.
“La FIFA ha iniciado hoy un procedimiento disciplinario contra la Federación Española de Fútbol por los incidentes ocurridos en el partido amistoso contra Egipto”, reza el comunicado oficial emitido desde Zúrich.
Posibles sanciones
El Comité Disciplinario de la FIFA estudia ahora el alcance de las medidas, que según fuentes del organismo podrían incluir:
- Multas económicas de cuantía elevada.
- Obligatoriedad de lucir mensajes contra el racismo en la equipación o soportes publicitarios en próximos compromisos.
- Aunque es poco probable, el reglamento contempla el cierre parcial de sectores de la grada, si bien en este caso no se espera que el público sea vetado en los siguientes partidos.
Tolerancia cero
Este movimiento de la FIFA se enmarca en una política de «tolerancia cero» que ha ganado fuerza en 2026. El organismo ha intensificado su persecución contra el odio en los estadios, apoyando figuras clave en esta lucha como Vinícius Jr., quien recientemente denunció insultos similares en competiciones europeas.
La situación ha generado un profundo malestar en la expedición nacional. Jugadores como Lamine Yamal han alzado la voz contra estos comportamientos, recibiendo el respaldo público de compañeros de profesión. Por su parte, la RFEF tiene ahora un periodo de alegaciones para intentar mitigar una sanción que vuelve a manchar la imagen del fútbol español en vísperas de grandes citas internacionales.


















