A solo 22 días para que ruede el balón en la cita mundialista, la FIFA y el Comité Organizador se enfrentan a un nuevo y grave imprevisto. Un violento brote de ébola detectado en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha encendido todas las alarmas internacionales. La crisis sanitaria se suma a la ya delicada situación geopolítica que rodea al torneo, como la incertidumbre sobre la participación de Irán debido a su conflicto armado con Estados Unidos.
Emergencia internacional sin vacuna disponible
Las cifras del brote en el país africano ya son alarmantes: se han registrado 134 víctimas mortales y más de 500 casos sospechosos. La gravedad de la situación ha llevado a Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a manifestar su profunda preocupación por la velocidad de propagación. El principal problema radica en que la cepa responsable es la Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos eficaces en este momento, estimándose un plazo de al menos dos meses para poder contar con ellos.
Ante lo que ya es considerado una «emergencia de salud pública de importancia internacional», Estados Unidos ha reaccionado con firmeza. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han decretado la suspensión de entrada al país durante 30 días para cualquier persona que haya visitado recientemente las zonas afectadas, una medida que se extiende también a Uganda y Sudán del Sur.
La participación de los ‘Leopardos’, a salvo bajo un estricto protocolo
A pesar del veto migratorio, la participación de la selección de la República Democrática del Congo en el Mundial no corre peligro por el momento. El combinado africano, encuadrado en el Grupo K junto a Colombia, Portugal y Uzbekistán, mantiene su hoja de ruta gracias al blindaje de su plantilla y a las gestiones diplomáticas.
La FIFA ha emitido un comunicado asegurando que está monitorizando la situación de cerca y en constante contacto con la federación del país. Por su parte, el presidente del Comité Organizador, Chris Canetti, confirmó que la fecha de llegada del equipo se mantiene para el 11 de junio.
Exención especial para la delegación El Departamento de Estado de EE.UU. está trabajando en un protocolo especial de aislamiento, testeo y monitoreo para la expedición de la RDC, similar al que se aplica a los ciudadanos estadounidenses que regresan de zonas de riesgo.
En la práctica, la medida apenas afectará a la lista de futbolistas seleccionados por Sébastien Desabre, ya que los 26 convocados juegan en ligas europeas y no han estado expuestos al foco de la enfermedad. Entre ellos destacan nombres conocidos del fútbol español y europeo como:
- Cédric Bakambu (Real Betis)
- Brian Cipenga (CD Castellón)
- Charles Pickel (RCD Espanyol)
- Chancel Mbemba (Olympique de Lille)
- Meschack Elia (Alanyaspor)
- Arthur Masuaku (RC Lens)
Los aficionados, los grandes perjudicados
La cruz de esta emergencia sanitaria la sufrirá la hinchada congoleña. Aunque la delegación oficial y los futbolistas contarán con un salvoconducto bajo estricto control médico, las autoridades norteamericanas han confirmado que no habrá excepciones para los aficionados.
Aquellos seguidores que tuvieran planeado viajar desde la zona de riesgo para apoyar a su selección verán frustrado su sueño, privándoles de presenciar el histórico regreso de los ‘Leopardos’ a una Copa del Mundo, una cita a la que no acudían desde hacía 52 años.











