El Pentágono activará el cierre naval este lunes a las 16:00 horas. Trump advierte que el Estrecho de Ormuz quedará sellado tras el fracaso de las negociaciones de paz.
MADRID / WASHINGTON – La crisis en Oriente Próximo entra en una fase de consecuencias imprevisibles. El ejército de Estados Unidos ha comunicado oficialmente que, a partir de las 16:00 horas (hora peninsular española) de este lunes, procederá al bloqueo sistemático de todo el tráfico marítimo de entrada y salida en los puertos iraníes. La medida supone un asfixiante cerco económico que busca forzar a Teherán a ceder en sus ambiciones nucleares.
Ormuz: El epicentro de la crisis energética
El anuncio militar se produce apenas horas después de que el presidente Donald Trump confirmara su intención de sellar el Estrecho de Ormuz, la arteria comercial por la que transita el 20% del crudo mundial. Trump ha justificado esta medida drástica tras el colapso de las conversaciones de paz en Islamabad (Pakistán), acusando al régimen iraní de bloquear cualquier acuerdo para mantener activo su programa nuclear.
«No se permitirá que Irán se beneficie de este acto de extorsión. Quieren armas nucleares y no lo vamos a permitir», declaró el mandatario al bajar del Air Force One.
Pánico en los mercados: El petróleo se dispara
La respuesta de los mercados financieros no se ha hecho esperar. El temor a una interrupción total del suministro ha provocado un efecto dominó en las bolsas globales:
- Precio del Brent: Se ha disparado un 7,3% en las primeras horas de la jornada, superando de nuevo la barrera de los 100 dólares por barril.
- Comparativa: Antes del inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, el crudo cotizaba a 72 dólares.
- Impacto bursátil: Se registran pérdidas generalizadas en las principales plazas europeas ante la amenaza de una nueva crisis energética global.
¿Hacia una nueva fase de bombardeos?
La presión no será solo naval. Según ha revelado The Wall Street Journal, Trump y su equipo de asesores de seguridad nacional están considerando seriamente reanudar bombardeos «limitados» sobre objetivos estratégicos en suelo iraní. Esta táctica de «presión máxima» buscaría desbloquear el inmovilismo de Teherán en la mesa de negociación, aunque eleva el riesgo de una guerra abierta a gran escala en la región.
Desde el Pentágono se ha matizado que, si bien el bloqueo a puertos iraníes será total, las fuerzas estadounidenses intentarán no impedir la navegación de buques que transiten por el estrecho hacia puertos de otros países no involucrados, un equilibrio técnico que muchos expertos consideran «imposible de mantener» en una zona de combate activa.




















