El Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico (DGT) han puesto en marcha este jueves el 018, un número de teléfono gratuito y confidencial destinado a ofrecer apoyo a las víctimas de siniestros de tráfico. Este servicio, que atiende una reivindicación histórica de las asociaciones de víctimas, busca paliar la desorientación y vulnerabilidad que sufren los afectados tras un accidente.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha presentado la iniciativa junto a Pere Navarro, director de la DGT, destacando que el 018 será la «puerta de entrada» a todos los recursos gratuitos disponibles en España para víctimas directas e indirectas.
Características principales del servicio
El nuevo sistema no solo destaca por su gratuidad, sino también por su accesibilidad y cobertura:
- Disponibilidad: Operativo los 365 días del año, en horario de 8:00 a 21:00 horas.
- Multilingüe: Atención en 50 idiomas.
- Accesibilidad: Adaptado para personas con discapacidad y disponible también vía WhatsApp (645 713 823) y correo electrónico.
- Equipo profesional: Atendido por especialistas en trabajo social, psicología y abogacía con amplia experiencia en seguridad vial.
Apoyo más allá de la emergencia
Es fundamental recalcar que el 018 no es un teléfono de emergencias (función que sigue correspondiendo al 112), sino un servicio de apoyo para la fase posterior al siniestro. Sus funciones principales incluyen:
- Orientación psicológica y social: Ayuda para afrontar el trauma, el duelo o situaciones de dependencia.
- Asesoramiento jurídico básico: Información sobre atestados, denuncias e indemnizaciones.
- Seguimiento personalizado: En casos de siniestros graves, el equipo podrá realizar un seguimiento de la evolución de la víctima hasta un año después.
«En momentos dramáticos, la atención telefónica reduce barreras como el miedo, la falta de recursos económicos o el desconocimiento de los procedimientos», ha señalado Grande-Marlaska durante el acto.
Un puente con las asociaciones
El servicio también funcionará como un canal de derivación hacia las asociaciones de víctimas locales, fortaleciendo la red de apoyo existente. Con este modelo, inspirado en servicios similares de países como Argentina y Colombia, España refuerza su compromiso con la atención integral a las víctimas, garantizando que nadie tenga que enfrentar en soledad las consecuencias de la siniestralidad vial.















