En un multitudinario acto que congregó a 15.000 personas en el Movistar Arena de Madrid, el papa León XIV lanzó ayer un firme llamamiento a las instituciones y a la sociedad española para «tejer redes» e impulsar un «diálogo social» que ponga en el centro la dignidad humana y el bien común. Durante el encuentro, titulado ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, el pontífice estadounidense afirmó con franqueza que «la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo».
Acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, el Santo Padre recibió una prolongada ovación por parte de un auditorio compuesto por destacadas figuras del tejido cultural, artístico, empresarial, educativo y deportivo del país. Tras escuchar las intervenciones de varios ponentes, el papa coincidió en que, aunque las sociedades actuales poseen una «extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar», todavía arrastran la asignatura pendiente de «aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera».
Un decálogo de peticiones a los sectores clave
A lo largo de su alocución, León XIV desgranó una serie de exigencias directas dirigidas a transformar el rumbo de los diferentes estamentos sociales:
- Mundo empresarial: Reclamó un cambio de modelo en el que la actividad corporativa «no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses» y en el que la empresa reconozca plenamente la dignidad de la persona.
- Progreso tecnológico: Exigió de forma explícita que la vanguardia y el desarrollo técnico «tomen en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz». Esta preocupación conecta directamente con el desafío de la inteligencia artificial, eje de su primera encíclica, ‘Magnífica humanidad’.
- Ámbito universitario: Instó a las instituciones académicas a que «no vivan de espaldas al mundo del trabajo ni renuncien a la verdad», promoviendo una educación con espíritu crítico.
- Cultura y Arte: Solicitó a los creadores que el arte «no tenga como fin sólo a las élites», sino que sirva para despertar el asombro y generar emociones nobles en toda la comunidad.
- El deporte: El pontífice, declarándose no ajeno a este ámbito, pidió evitar que sea «reducido a espectáculo o convertido en mero negocio». Elogió a los deportistas que actúan como un «testimonio luminoso de cohesión, de paz, de unión» en tiempos donde la violencia y el odio amenazan con desgarrar la solidaridad social.
La responsabilidad del lenguaje en la era digital
Uno de los puntos más destacados de su intervención estuvo dedicado a las formas de comunicación modernas. El papa advirtió que «la comunicación nunca es neutral» y solicitó un cuidado extremo del lenguaje escrito, oral y, de manera muy especial, el de las imágenes en el entorno digital.
«Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente humano», aseveró León XIV.
Asimismo, aprovechó el escenario para reivindicar con firmeza la identidad histórica del continente europeo y sus raíces cristianas. «¿En serio es posible creer que la Europa, a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe?», interpeló al auditorio, cuestionando si el territorio habría forjado sus valores actuales sin su tradicional huella espiritual.
El evento concluyó con una profunda invitación del pontífice a los asistentes para convertirse en «hilos nuevos» capaces de armonizar la vida pública y atender de forma desinteresada el grito constante de los más desfavorecidos.












