En un contexto de alta tensión diplomática, la embajadora de Israel en España, Dana Erlich, ha despejado las dudas sobre la postura de su país respecto a la soberanía de las ciudades autónomas españolas. Erlich aseguró tajantemente que Israel «no está pensando» en respaldar las ambiciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, calificando el asunto como «no relevante» para el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu en la actualidad.
Claridad frente a los rumores
Durante un coloquio celebrado este miércoles en Madrid, la diplomática salió al paso de las informaciones publicadas recientemente por medios israelíes. Dichos reportes sugerían un posible giro estratégico en el que Israel apoyaría diplomáticamente a Rabat en sus aspiraciones territoriales a cambio de consolidar alianzas en el Magreb.
«No es algo en lo que estemos pensando en Israel porque no es relevante en un momento como el actual, en el que el enemigo está amenazando nuestra vida», subrayó Erlich, priorizando la seguridad nacional de su país sobre disputas territoriales ajenas.
Una relación bilateral en «tormenta perfecta»
La embajadora no evitó señalar el distanciamiento actual entre Madrid y Tel Aviv. A pesar de considerar a España un aliado natural por enfrentar amenazas similares, Erlich lamentó la falta de sintonía con el Ejecutivo de Pedro Sánchez:
- Crítica al Gobierno: Calificó la postura española sobre los conflictos en Oriente Medio como «preocupante» y basada en una «perspectiva distorsionada».
- Contraste de apoyos: Denunció que, mientras el Gobierno español «solo juzga y condena a Israel», grupos como Hamás alaban la posición de España.
- Lucha contra el terrorismo: Lamentó que en España sigan siendo legales organizaciones como Samidoun (red de apoyo a prisioneros palestinos), prohibida ya en otros países de la región.
Preocupación por el antisemitismo
Más allá de la política exterior, Dana Erlich alertó sobre el clima social en el país. Según la diplomática, el antisemitismo está al alza en Europa y ha detectado un sentimiento de «miedo» dentro de la comunidad judía residente en España.
Pese a lo que describió como una «tormenta perfecta» en las relaciones bilaterales, la embajadora reafirmó su compromiso de «mantener el diálogo» para intentar reconducir los lazos diplomáticos entre ambas naciones.















