MADRID – El primer juicio contra el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, encara este miércoles su jornada final en el Tribunal Supremo. Lo que comenzó como una causa judicial sobre presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia ha mutado, en sus últimas horas, en un crudo enfrentamiento político donde la figura de Aldama se ha convertido en el principal «arma arrojadiza» entre el Gobierno y el Partido Popular.
Cruce de acusaciones: ¿Pacto o presiones?
La tensión ha estallado tras las conclusiones finales de las partes. El Partido Popular, que ejerce la acusación popular, ha decidido rebajar su petición de pena para Víctor de Aldama de siete a cinco años, argumentando su «colaboración con la justicia» tras haber señalado a Pedro Sánchez como el supuesto “número uno” de la trama.
Esta decisión ha provocado una respuesta inmediata del Ejecutivo. El Gobierno acusa al PP de haber sellado un «pacto de intereses» con el empresario para desgastar al presidente Sánchez. Según fuentes gubernamentales, la sintonía entre la estrategia de defensa de Aldama y las peticiones del PP es «evidente» y buscaría convertir un proceso judicial en un juicio político al «sanchismo».
Por su parte, el PP ha devuelto el golpe acusando a la Fiscalía General del Estado de presionar a la Fiscalía Anticorrupción para que no rebajara la pena de Aldama, con el fin de restarle credibilidad a sus confesiones. Mientras que la acusación popular ha suavizado su postura hacia el empresario, Anticorrupción ha mantenido su petición de 7 años para Aldama, 24 para Ábalos y 19 y medio para Koldo García.
Ábalos se desmarca y apunta a una «condena mediática»
José Luis Ábalos, en sus últimas intervenciones, ha intentado marcar distancias con el Gobierno para no perjudicar al PSOE, pero ha sido tajante al desmentir a Aldama, a quien ha acusado de mentir sin pruebas sobre las supuestas mordidas entregadas en el ministerio. El exministro ha denunciado sentirse víctima de una «condena clara» impuesta de antemano por el ruido mediático, insistiendo en que no existen pruebas de los sobornos que se le imputan.
Visto para sentencia
El juicio quedará visto para sentencia hoy miércoles tras el turno de última palabra de los acusados. La resolución de este caso no solo determinará el futuro penal de un exministro clave para Pedro Sánchez, sino que también calibrará la solidez de las acusaciones de Aldama, que han sacudido los cimientos de la legislatura.
La expectación es máxima ante un fallo que, según analistas, marcará un antes y un después en la narrativa de corrupción que la oposición intenta fijar sobre el Palacio de la Moncloa.














