MADRID – El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha vuelto a ausentarse de un viaje oficial de Felipe VI, sumando ya tres desplantes consecutivos a las ceremonias de traspaso de poder en Iberoamérica y Portugal. En esta ocasión, el ministro no acompañará al Monarca a la toma de posesión de la nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, dejando nuevamente en manos del Rey y de la secretaria de Estado, Susana Sumelzo, el peso de la diplomacia española en la región.
Una ausencia reiterada en un año clave
La ausencia de Albares en Costa Rica se suma a las ya registradas en marzo, cuando el ministro canceló a última hora sus viajes a Portugal y Chile (para la investidura de Kast), alegando entonces la inestabilidad internacional por el conflicto en Oriente Medio.
Este vacío del jefe de la diplomacia resulta especialmente llamativo para los analistas, dado que 2026 es un año crítico para la política exterior española: Madrid será la sede de la Cumbre Iberoamericana los próximos 4 y 5 de noviembre. Mientras el Rey asume el rol de promotor del evento en cada visita oficial, la ausencia del ministro es interpretada por diversos sectores como una falta de impulso gubernamental a la cita.
El «comodín» de la flotilla de Gaza
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores han justificado esta nueva falta alegando una agenda parlamentaria ineludible. Albares ha sido convocado de urgencia este jueves en el Congreso para informar sobre la situación de la «Global Sumud Flotilla» rumbo a Gaza, tras la detención de ciudadanos españoles por parte de las fuerzas israelíes.
Sin embargo, la polémica está servida:
- Comparecencia «a medida»: Fuentes parlamentarias apuntan que el pleno extraordinario de este jueves se convocó específicamente porque el ministro aceptó comparecer en esa fecha, a pesar de saber que coincidía con el viaje del Rey.
- Opacidad en la comunicación: El departamento que dirige Albares evitó mencionar su ausencia en el comunicado oficial del viaje de la Casa Real, limitándose a confirmar la presencia del Monarca.
Críticas por «cargar» el trabajo al Monarca
La estrategia de Exteriores ha generado críticas que acusan al Gobierno de «descargarse» de sus responsabilidades diplomáticas y dejar que sea Felipe VI quien gestione en solitario los equilibrios políticos en Iberoamérica. Especialmente delicada es la gestión de las invitaciones a la Cumbre de Madrid, donde el Rey ha evitado invitar personalmente a figuras polémicas como Delcy Rodríguez, solicitando únicamente representación «al más alto nivel» para evitar fricciones innecesarias.
Con el viaje a Costa Rica, se consolida una tendencia en la que la máxima representación del Gobierno en estas citas clave recae en la Secretaría de Estado, mientras el ministro prioriza la gestión de crisis y la agenda parlamentaria en Madrid.














