LAS PALMAS DE GRAN CANARIA – Cuatro meses después de recuperar su libertad, el periodista canario Miguel Moreno ha decidido hablar por primera vez sobre su traumática experiencia en el sistema penitenciario venezolano. Tras 209 días de encierro, Moreno denuncia haber sido víctima de un «secuestro» por parte del régimen de Nicolás Maduro, utilizado como moneda de cambio en el complejo tablero de la política internacional.
El periodista, de 34 años, trabajaba en un buque de bandera panameña dedicado a la búsqueda de pecios cuando fue interceptado por la Armada Bolivariana el 11 de junio de 2025 en aguas internacionales.
El calvario en «El Rodeo»
Tras un paso inicial por Isla Margarita bajo interrogatorios de la contrainteligencia militar (DGCIM), Moreno fue trasladado al penal de máxima seguridad El Rodeo, en el estado de Miranda. Allí, fue acusado de cargos gravísimos como terrorismo y atentado contra la soberanía, los mismos que pesaban sobre otros españoles liberados como Andrés Martínez y Rocío San Miguel.
Moreno describe condiciones de reclusión infrahumanas:
- Espacio: Celdas de 1,80 por 3,50 metros, compartidas y sin ventilación.
- Higiene: Plagas de cucarachas y mosquitos, con un agujero en el suelo como único baño.
- Aislamiento: Megafonía con propaganda oficial las 24 horas y escaso contacto con el exterior.
- Salud mental: Denuncia intentos de suicidio cada dos semanas entre los internos debido a la desesperación.
«Cuando escuchas el candado a tus espaldas es durísimo. Te das cuenta de que has llegado a la estación final, que te han metido en esa caja de zapatos hasta que te saquen», relata el periodista.
Un contexto de «guerra» y la liberación
Moreno recuerda cómo, a través de los discursos de Maduro y Diosdado Cabello que se emitían en prisión, los reclusos percibían una escalada de tensión bélica. Según su testimonio, la situación cambió drásticamente tras la operación militar de enero de 2026 que supuso la captura de Maduro.
Poco después, el 8 de enero de 2026, Moreno y el resto de los españoles fueron liberados en bloque. A pesar de estar en casa, el periodista asegura que el sistema venezolano todavía los mantiene en sus registros como «terroristas», lo que le ha obligado a cambiar todas sus identidades digitales y bancarias por temor al espionaje.
Crítica a las instituciones españolas
Pese al alivio de la libertad, Moreno lanza un reproche directo al Gobierno de España y a otros ejecutivos europeos. Asegura que, una vez liberados, han sido abandonados en un «limbo institucional».
- Falta de apoyo: Denuncia que no han recibido ayuda para la reinserción laboral ni atención psicológica especializada.
- Desamparo: Critica que el Estado parezca querer olvidar el incidente: «Es como si lo que nos ha pasado no hubiera existido».
Actualmente, Moreno intenta reconstruir su vida en Canarias impartiendo clases de tenis y ayudando a su familia, mientras lucha por procesar las secuelas de siete meses en los que, según sus palabras, dejó de ser un ciudadano para convertirse en un prisionero de guerra.















