El ministro del Interior interrumpió su discurso ante los pitidos de los asistentes en la Academia de la Guardia Civil, donde afirmó sentirse «rabioso» por la pérdida de los agentes Germán y Jerónimo.
BAEZA (JAÉN) – En un clima de profunda tensión, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha vivido este miércoles una jornada complicada durante su visita a la Academia de la Guardia Civil de Baeza. Lo que debía ser un acto solemne de jura de bandera se vio marcado por las protestas de los presentes, quienes interrumpieron al titular de la cartera con pitidos y abucheos mientras este recordaba a los agentes fallecidos recientemente en acto de servicio.
«Estoy rabioso»
Durante su intervención, Marlaska intentó conectar con el malestar del cuerpo tras la trágica muerte de dos guardias civiles que perseguían una narcolancha en las costas de Huelva. El ministro detuvo su discurso durante unos segundos ante el clamor de la grada para expresar su propio pesar:
«Comprendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte de Germán y de Jerónimo. Y lo entiendo porque yo también estoy dolido. Permitidme, estoy rabioso», afirmó con contundencia.
A pesar de la hostilidad de una parte de los asistentes, el ministro insistió en que el Estado «nunca será impotente» frente al desafío del narcotráfico y el crimen organizado, equiparando la lucha contra estas mafias con la que se libró durante décadas contra el terrorismo.
Un llamamiento a la unidad política
Tras el acto, en declaraciones a los medios de comunicación, Grande-Marlaska lamentó la politización del dolor y pidió recuperar el consenso en torno a las víctimas:
- Unidad frente al crimen: El ministro subrayó que la delincuencia organizada es una amenaza directa a los valores democráticos que exige un frente común.
- Crítica a la oposición: Cuestionó el uso de las víctimas con fines partidistas, lanzando un dardo a quienes, según sus palabras, «no hicieron nada» en el pasado.
- Defensa de su gestión: Respecto a su ausencia en los funerales de Huelva —que generó fuertes críticas—, el ministro reiteró que el Ministerio estuvo representado por las «más altas instancias» mientras él supervisaba el dispositivo sanitario por el brote de hantavirus en Canarias.
Prioridad nacional e internacional
Para finalizar, el titular de Interior reafirmó el compromiso del Gobierno con el despliegue de medios técnicos y humanos, calificando la lucha contra el narcotráfico como una «prioridad máxima» tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Pese a sus palabras, el ambiente en Baeza ha dejado clara la brecha existente entre el ministerio y un sector de las fuerzas de seguridad que reclama mayor protección y medios para enfrentar la creciente agresividad de las mafias en el litoral sur.















