El eurodiputado sevillano Luis «Alvise» Pérez ha dado un giro radical hacia una estrategia de «victimismo total» en el cierre de la campaña para las elecciones andaluzas. Con las encuestas soplándole en contra, el líder de Se Acabó la Fiesta (SALF) ha elevado el tono de su discurso ante la posibilidad de encadenar un nuevo fracaso en las urnas, llegando a exclamar de forma desafiante: “¡Tendrán que ilegalizarnos!”.
El tercer intento autonómico bajo presión
Los comicios andaluces representan el tercer intento de Alvise por introducir a su formación en un parlamento autonómico, un objetivo que hasta ahora se le ha resistido notablemente tras haber pinchado en las recientes citas electorales de Aragón y Castilla y León.
Ante unas proyecciones demoscópicas que complican su entrada en el Hospital de las Cinco Llagas (sede del Parlamento de Andalucía), el comunicador ha optado por blindar a su electorado mediante una narrativa de persecución institucional y de censura. El objetivo de este endurecimiento discursivo, según analistas del panorama político, es mantener movilizada a su base de seguidores fieles y asegurar la supervivencia de la marca con la vista ya puesta en las próximas elecciones generales.
Polarización en la recta final del 17-M
Esta estrategia de confrontación directa busca capitalizar el descontento en una comunidad que históricamente ha sido clave para medir los flujos de voto de la derecha y la extrema derecha. El tono mitinero y apocalíptico de Alvise coincide con un tramo final de campaña altamente polarizado, donde los partidos tradicionales y las nuevas fuerzas se disputan de manera agresiva hasta el último voto de los indecisos.
A las puertas del domingo de votación, el escenario se presenta adverso para el eurodiputado, quien intenta convertir la resistencia en su principal argumento político para justificar la falta de penetración territorial de su proyecto fuera de Bruselas















