El palacio de ‘La Promesa’ arranca una nueva semana de emisiones con la difusión del capítulo 836 este lunes, 18 de mayo. Tras los intensos acontecimientos sucedidos en las jornadas anteriores—marcados especialmente por la inesperada ceguera de Adriano y su repercusión en el entorno noble—, la trama se adentra en una fase de absoluta incertidumbre jurídica y personal para varios de sus protagonistas. El futuro de Curro queda por completo en el aire debido a una comunicación oficial de las altas esferas del Estado, mientras que en el sector del servicio los secretos familiares y los chantajes amenazan con romper la convivencia.
Durante la semana precedente, la pérdida de visión de Adriano supuso un severo revés emocional. A pesar del impacto, Martina se mantuvo a su lado de forma incondicional, un acercamiento que culminó en un apasionado beso entre ambos. Paralelamente, Alonso, el marqués de Luján, asumió el control de la situación familiar exigiendo firmeza tanto a Leocadia como a Lorenzo para asegurar el bienestar de su hijo Curro y la correcta celebración de su enlace matrimonial. Asimismo, el marqués descubrió la auténtica identidad de Vera gracias a la intervención de Manuel, un factor que añade mayor complejidad al escenario palaciego.
En el episodio de este lunes, Curro recibe un telegrama procedente de la Corona con el objetivo de abordar la restitución de su baronía en Madrid. Esta notificación institucional despierta de inmediato los recelos y la desconfianza de Lorenzo y de Leocadia, quienes no auguran un desenlace favorable y pronostican que el joven será objeto de una seria reprimenda real. Por su parte, Martina y Adriano asumen las consecuencias de su reciente acercamiento; aunque no se arrepienten del beso que se dieron, toman la determinación conjunta de no volver a repetirlo por una cuestión de lealtad hacia Jacobo.
La vida cotidiana en palacio registra además la llegada de Camila, el aya de los niños. Ante la situación médica de Adriano, Jacobo propone una estrategia para que el joven comience a memorizar la distribución y estructura de la residencia con el fin de adquirir una mayor autonomía en sus movimientos. La jornada se ve sacudida también por el regreso sorpresa de Ciro, cuya vuelta es recibida con una notable frialdad por parte de Julieta. En el ámbito financiero, Manuel sufre un duro revés al descubrir, por medio de los informes de su contable, que la inversión económica realizada con Carril ha resultado ser un fracaso absoluto.
En las dependencias del servicio, los conflictos internos continúan agravándose de forma soterrada. Estefanía prosigue con sus intentos de chantaje dirigidos a Carlo y, de cara al resto de los compañeros, empieza a fingir síntomas compatibles con un estado de embarazo, una actitud que despierta las sospechas directas de María. En una línea de actuación clandestina, Vera redacta una carta dirigida a su madre en secreto; para llevar a cabo el envío cuenta con la colaboración de Teresa y emplea un remitente falso con el propósito explícito de evadir el control de su padre.
Finalmente, las repercusiones por el descubrimiento sobre el fallecimiento de Jana alteran el rendimiento laboral de Pía, quien se muestra cada vez más despistada en sus obligaciones diarias dentro del palacio. Esta falta de atención provoca los reproches de Cristóbal, lo que incrementa la tensión laboral entre ambos personajes. En este contexto de revelaciones, la señora Adarre toma una postura determinante y se dispone a confesarle directamente a Curro que Leocadia fue la responsable de la muerte de Jana.















