Madrid — Con la Liga prácticamente vista para sentencia, el Real Madrid ya tiene la mirada puesta en la planificación de la próxima temporada. Una reestructuración profunda que arranca en el banquillo y que apunta con fuerza a un viejo conocido: José Mourinho.
Aunque el desembarco del técnico portugués está supeditado a la resolución del proceso electoral de Florentino Pérez, su salida del Benfica ya tiene fecha y precio (una ventana abierta hasta el 26 de mayo por tres millones de euros). Si se concreta su regreso, ‘The Special One’ se encontrará con una patata caliente en Valdebebas y una lista de tareas urgentes para reflotar a un equipo agrietado.
1. Pacificar un vestuario fragmentado
La paz social en la caseta blanca saltó por los aires tras el último encuentro ante el Oviedo. Los incendios se acumulan: la pelea entre Tchouameni y Fede Valverde, el altercado en redes entre Carreras y Rüdiger, y las explosivas declaraciones de Kylian Mbappé criticando el silencio de sus compañeros en zona mixta.
Mourinho tendrá que lidiar con un grupo donde la disciplina se ha diluido. En los últimos meses, el vestuario ha sido un polvorín de desplantes (como el de Vinicius a Xabi Alonso tras el Clásico) y rebeliones latentes, personificadas en un Mbappé díscolo y envuelto en polémicas que van desde supuestos errores de diagnóstico médico en Francia hasta escapadas a Cerdeña. Imponer su ley de puertas hacia adentro será el primer mandamiento del luso.
2. Encontrar un líder indiscutible
El relevo generacional en el Real Madrid está a punto de completarse, pero ha dejado un vacío de poder. Con la marcha previa de Kroos, Nacho y Modric, y el presumible adiós de Dani Carvajal este verano, el equipo se queda sin los guardianes de la vieja guardia.
Aunque la capitanía por antigüedad recaerá en futbolistas como Valverde, Vinicius o Courtois, ninguno termina de proyectar el liderazgo jerárquico que en su día ejerció Sergio Ramos. Además, el uruguayo llega cuestionado por sus recientes roces internos, Vinicius sigue sin reconciliarse del todo con el Bernabéu y la idoneidad de Courtois chocará con el histórico dogma de Mourinho de no otorgar el brazalete a los guardametas. José tendrá que elegir a su jefe sobre el césped.
3. La eterna asignatura: Hacer convivir a Vinicius y Mbappé
Hacer encajar a las dos máximas estrellas del plantel ha sido el gran dolor de cabeza de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa en los últimos dos años. Aunque el rendimiento numérico individual ha tenido picos notables, colectivamente no se ha traducido en los grandes títulos esperados.
Esta temporada, ambos futbolistas han funcionado como un péndulo:
- Con Xabi Alonso: Brilló Mbappé (31 goles en 26 partidos), mientras Vinicius se apagaba.
- Con Arbeloa: Resucitó el brasileño (15 goles en 25 partidos), coincidiendo con un bache del francés lastrado por las lesiones.
El desafío táctico y de gestión de egos para Mourinho será mayúsculo: conseguir que sincronicen sus mejores versiones compartiendo el mismo sector del campo sin que ninguno de los dos se soliviante.
4. Acertar con las urgencias del mercado
El club blanco viene de realizar su mayor inversión estival en seis años, pero los resultados de las nuevas incorporaciones han dejado dudas. Carreras, Huijsen y Mastantuono han ido de más a menos a lo largo del curso, mientras que Trent Alexander-Arnold ha estado marcado por los problemas físicos y sus evidentes lagunas defensivas.
Con un Mundial en el horizonte este verano en Norteamérica —lo que inevitablemente inflará los precios del mercado—, Mourinho y la dirección deportiva deberán identificar con máxima celeridad y precisión quirúrgica las posiciones estructurales a reforzar para el nuevo proyecto.















