‘The Notorious’ romperá una inactividad de cinco años en la UFC protagonizando la pelea estelar del evento UFC 329 en Las Vegas, en un movimiento estratégico de la compañía que eclipsó la velada de la competencia.
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NEWARK (EE.UU.) — Los rumores han dado paso a la certeza absoluta en el mundo de las artes marciales mixtas. Conor McGregor (22-6), la figura más mediática e icónica en la historia de la UFC, tiene oficialmente programado su retorno a la jaula para el próximo 11 de julio en Las Vegas. Su rival será otro veterano ilustre, Max Holloway (27-9), en un choque que servirá como plato fuerte de la International Fight Week y el evento UFC 329, consagrada como la semana más relevante del año para la franquicia.
Este anuncio pone fin a un largo periodo de ausencia para el peleador irlandés, ex doble campeón de la compañía, quien no compite en un octágono desde julio de 2021. En aquella ocasión, un aciago desenlace ante Dustin Poirier —donde McGregor sufrió una grave fractura de tobillo— detuvo en seco su trayectoria en las MMA, la cual combinó con incursiones altamente lucrativas en el mundo del boxeo. Aunque su regreso se intentó concretar en el verano de 2024 frente a Michael Chandler, una inoportuna lesión en el pie terminó por frustrar los planes tras haberse oficializado la cartelera.
Un choque de estilos en peso pactado
Por su parte, Max Holloway llega a la cita tras una serie de combates de alta exigencia, habiendo sido noqueado por el hispanogeorgiano Ilia Topuria en octubre de 2024 y cediendo el cinturón BMF el pasado mes de marzo ante el brasileño Charles Oliveira. Debido a la condición física actual de McGregor, para quien parece inviable rebajar su volumen hasta las 155 libras (peso ligero), la contienda se desarrollará bajo la modalidad de peso pactado (catchweight). La dirección de la UFC ha buscado intencionadamente este emparejamiento con el objetivo de ofrecer un combate vistoso y centrado en el intercambio de golpes en pie (striking), maximizando el lucimiento de ambas estrellas en el regreso de Conor.
Un anuncio estratégico para opacar a la competencia
Más allá de la trascendencia deportiva, el momento elegido para desvelar la noticia ha evidenciado la astucia comercial del presidente de la UFC, Dana White. El regreso de McGregor se hizo público de forma sorpresiva durante la salida al cuadrilátero (walkout) del camerunés Francis Ngannou en la velada organizada por la promotora MVP y Netflix. Con esta maniobra, la UFC consiguió desviar de inmediato la atención mediática y eclipsar por completo el evento de la competencia, que contaba con los retornos de pesos pesados de la industria como Jake Paul, Nate Diaz o Ronda Rousey.
Para terminar de apuntalar el interés de la cita del 11 de julio, la organización ha confirmado una cartelera principal de primer nivel para UFC 329. Entre los combates secundarios de la noche destacan el enfrentamiento entre Benoît Saint-Denis y Paddy Pimblett, la revancha Sandhagen vs. Bautista 2, el duelo Brandon Royval vs. Kavanagh, el esperado debut de Gable Steveson y el estreno del excampeón Robert Whittaker en la categoría del peso semipesado frente a Nikita Krylov.











