Un jurado federal dictamina de forma unánime que las reclamaciones del magnate contra Sam Altman prescribieron por presentarse fuera de plazo.
Oakland (California) — Fin al litigio corporativo más mediático del sector de la tecnología global. Un jurado federal en Oakland (California) ha fallado unánimemente a favor de OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman, desestimando de forma íntegra las acusaciones formuladas por el magnate Elon Musk. La resolución no solo supone un severo revés judicial para la persona más rica del mundo, sino que elimina las trabas legales que bloqueaban la inminente y multimillonaria salida a Bolsa de la firma creadora de ChatGPT.
El veredicto del tribunal, emitido tras semanas de intensas acusaciones cruzadas y una enorme expectación pública, determinó que el fundador de Tesla y SpaceX presentó su demanda fuera de los plazos legales correspondientes. Esta conclusión por prescripción derribó el núcleo de la estrategia del sudafricano, provocando que la jueza del caso, Yvonne Gonzalez Rogers, asumiera el criterio del jurado consultivo de nueve personas y resolviera archivar definitivamente las reclamaciones.
Musk había acudido a los tribunales alegando una supuesta «traición» al espíritu fundacional de la organización nacida en 2015. Según el empresario, quien aportó unos 38 millones de dólares en los compases iniciales del proyecto, Altman y el actual equipo directivo habían «secuestrado» OpenAI para mutar su estructura altruista y sin ánimo de lucro en un holding comercial fuertemente vinculado a Microsoft. Con estas premisas, Musk exigía una restitución multimillonaria de beneficios y el cese de Altman.
El argumento temporal que desmontó la acusación
Los equipos jurídicos de OpenAI, encabezados por el letrado William Savitt, basaron gran parte de sus alegatos finales en demostrar que Musk estaba plenamente al tanto de la reorientación financiera de la compañía mucho antes de lo que pretendía admitir en sala. Las evidencias presentadas durante el proceso revelaron que el magnate conocía e incluso llegó a debatir la creación de la filial comercial con fines de lucro ya en 2017, poco antes de romper lazos institucionales con la firma en 2018.
La defensa legal de la tecnológica argumentó que la ofensiva de Musk no respondía a una genuina preocupación ética o filantrópica, sino a un arrebato de rivalidad comercial surgido tras comprobar el liderazgo indiscutible de ChatGPT en el sector y tras haber fundado su propia firma competidora de inteligencia artificial, xAI.
“Se dio cuenta de que había cometido un gran error al marcharse”, recalcó Savitt durante las conclusiones finales, afeando además la ausencia física de Musk en el juzgado debido a un viaje de negocios a China. La estrategia legal de OpenAI demostró con éxito ante el jurado que el retraso en la interposición del recurso legal invalidaba la vigencia de cualquier reclamación posterior.
Vía libre a una valoración histórica de mercado
La resolución de este conflicto despeja por completo los nubarrones financieros que se cernían sobre la cúpula de OpenAI. El mercado internacional esperaba con cautela el desenlace de esta batalla, dado que la tecnológica se encuentra inmersa en los preparativos de una de las mayores ofertas públicas de venta (OPV) de la historia económica reciente, con una valoración estimada que ya roza los 852.000 millones de dólares.
Con el aval de la justicia estadounidense, la firma comandada por Sam Altman consolida de forma definitiva su reestructuración híbrida y valida la legalidad de sus alianzas estratégicas con colosos de la inversión privada, marcando un precedente definitivo en la gobernanza, propiedad y el reparto de beneficios dentro de la disputada industria de la inteligencia artificial.












