MADRID — La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por parte de la Audiencia Nacional ha provocado un auténtico terremoto político que ya retumba con fuerza tras los muros de la prisión de Soto del Real. El exministro de Transportes y ex número tres del PSOE, José Luis Ábalos, actualmente en prisión provisional, ha reaccionado con dureza ante la caída en desgracia del expresidente leonés, al que acusa directamente de haber operado en la sombra para apartarlo de la primera línea de poder.
Desde las cabinas telefónicas de la prisión madrileña, Ábalos ha trasladado un mensaje cargado de advertencias a su entorno más cercano y a su hijo, Víctor Ábalos, anticipando un colapso en cadena dentro de las filas socialistas: «Si cae Zapatero, cae todo; después de Sánchez no hay nada».
La «mano negra» tras el Delcygate y la disputa por los negocios en América Latina
Para Ábalos, la imputación de Zapatero no es una sorpresa. Según fuentes de su entorno, el exministro llevaba dos años asegurando de manera interna que el expresidente participaba de forma directa en el lucrativo negocio de los «cupos de petróleo» en Venezuela. Ábalos está convencido de que su propia caída en desgracia fue impulsada por el líder socialista: «La mano negra de Zapatero siempre ha estado detrás. Y ahora le ha pasado esto por creerse inmune».
La desconfianza mutua se disparó de forma definitiva tras el polémico Delcygate en enero de 2020. Ambos dirigentes mantenían una agenda de influencia solapada en países como Colombia, Perú y Venezuela:
- La disputa de poder: Ábalos relata que el expresidente siempre le vio como una «amenaza para sus negocios en América Latina y por su espacio de influencia» sobre Pedro Sánchez.
- La confesión de Delcy: El exministro recuerda que cuando la actual presidenta encargada de Venezuela aterrizó en el aeropuerto de Barajas en 2020, le confesó abiertamente que venía a Madrid porque «tenía consulta en la clínica y comida con su amigo Zapatero».
- La traición: A pesar de la sintonía inicial —reflejada en mensajes donde Zapatero instaba a Ábalos a «saludar» con ironía a la oposición parlamentaria reivindicando su amistad con la dirigente chavista—, el expresidente terminó desvinculándose por completo de la crisis de Barajas, «dejando caer» toda la responsabilidad política sobre los hombros de Ábalos.
El «pal de paller» del proyecto sanchista
A ojos del exministro de Transportes, el papel de Zapatero trasciende el de un militante histórico. Lo define como el auténtico pal de paller (el pilar de carga central) de todo el entramado político del actual jefe del Ejecutivo, actuando como uno de los poquísimos asesores de cabecera con acceso directo y real a La Moncloa.
A través de las conversaciones con su hijo, Ábalos denuncia una «doble vara de medir tremenda» por parte de la dirección de Ferraz, criticando que el PSOE haya salido en tromba a blindar y defender a Zapatero tras su imputación mientras a él se le aisló de inmediato.
No obstante, el exministro advierte de que el verdadero objetivo de la instrucción judicial va mucho más allá de su propio caso o el de su exasesor Koldo García: «Fueron a por Koldo y a por mí para intentar cobrarse la cabeza de Sánchez o Zapatero. Ésta era la caza mayor: el objetivo es Pedro y Zapatero es el sueño húmedo de la derecha».
El entorno de Zapatero, en shock: «¡Si no tiene dinero!»
En el extremo opuesto, el entorno íntimo del expresidente del Gobierno ha recibido el auto del juez Juan Carlos Calama con absoluto estupor. Lo que más ha desconcertado a sus colaboradores habituales no son los presuntos pagos de la consultora Análisis Relevante, sino la acusación de que Zapatero intervino de forma directa en una compleja red de compraventa de materias primas y divisas que operaba desde una oficina propiedad del PSOE frente a Ferraz.
«¡Si no tiene dinero!», exclama sorprendido un exministro de su propio gabinete en declaraciones bajo anonimato. «Dudo que hiciera conscientemente cualquier cosa que fuera delictiva. Vayamos a saber si Julito [Martínez, presunto testaferro] lo pudo utilizar. Zapatero no tiene empresas ni las propiedades que dicen; tuvo que vender su casa de Aravaca por la enorme hipoteca que tenía para mudarse con Sonsoles a una más pequeña. No me cabe en la cabeza», concluye, confiando en que el recorrido judicial aclare la situación del expresidente.














