La artista detalla los problemas de presupuesto con el estudio cinematográfico y su alianza con el productor Shawn Levy para reestructurar el proyecto en la plataforma de ‘streaming’
La producción de largometrajes y series de carácter biográfico sobre grandes mitos de la música vive un periodo de notable expansión en Hollywood. En este escenario, aquellos proyectos que parecían descartados vuelven a encontrar viabilidad en la industria audiovisual. Es el caso de la producción sobre la trayectoria de Madonna, una obra de la que apenas se disponía de información desde el año 2023 y que ahora encauza su desarrollo para convertirse en una miniserie bajo el sello de Netflix, tras una compleja sucesión de disputas empresariales y artísticas.
La propia cantante ha desvelado, en una entrevista concedida a la revista ‘Interview’, los pormenores y las dificultades que han rodeado a una producción que generó múltiples titulares antes del inicio de su rodaje. Los orígenes del proyecto se remontan a una fase de preproducción que se prolongó durante dos años. En ese periodo, la artista supervisó minuciosamente las labores de escritura de las guionistas Diablo Cody y Erin Cressida Wilson, además de encargarse de la selección de las localizaciones geográficas y de la configuración del reparto. Dentro de ese proceso de selección, la actriz Julia Garner obtuvo el papel protagonista tras superar un exhaustivo campamento de preparación enfocado en el canto y el baile.
El motivo principal que provocó la paralización de la película con Universal Pictures fue una severa discrepancia económica en torno a la financiación necesaria para el rodaje. La creadora ha confirmado que el estudio y ella mantuvieron un enfrentamiento por los recursos asignados, argumentando que una trayectoria vital tan amplia requería de un presupuesto de grandes dimensiones. Con el objetivo de reducir los costes de producción, se planteó la posibilidad de rodar fragmentos del filme en Serbia, una propuesta que chocó con el escepticismo de los ejecutivos del estudio cinematográfico, quienes dudaban de la capacidad de la cantante para adaptarse a las condiciones de dicha localización.
Tras la ruptura con la productora original, la entrada en escena de Netflix no supuso una resolución inmediata de los contratiempos. Las negociaciones se dilataron en el tiempo debido a la imposibilidad legal de utilizar el guion original escrito para Universal Pictures, a menos que se realizara un desembolso económico al estudio que la propia cantante ha calificado con términos de chantaje. Como consecuencia de este impedimento normativo, la planificación cambió de rumbo, pasando de un proyecto cinematográfico de largometraje dirigido por la propia artista a una estructura de miniserie.
Para esta nueva etapa en la plataforma de entretenimiento, la cantante se ha asociado con Shawn Levy, director de la película ‘Deadpool y Lobezno’ y productor del título ‘Backrooms’. El cambio de formato cinematográfico a serie televisiva ha implicado un proceso de desarrollo diferente que obligó a realizar entrevistas a numerosos profesionales del guion y a buscar un realizador principal idóneo, una tarea de selección que se extendió a lo largo de nueve meses. Aunque el proyecto carece todavía de una fecha oficial para su estreno en el catálogo de Netflix, la producción se encuentra actualmente encarrilada después de un complejo proceso de reestructuración.

















