El diestro sevillano fue atendido en la enfermería de la plaza de Palma de Mallorca tras ser prendido durante la suerte suprema en el quinto toro de la noche.
El paso de Morante de la Puebla por el festejo nocturno de Palma de Mallorca se ha saldado con un percance de consideración en el tramo final de su actuación. El torero de La Puebla del Río sufrió una dura voltereta al ejecutar el estocazo frente al quinto ejemplar de la velada, un astado de embestida descompuesta con el que había firmado momentos de gran calado artístico a pies juntos y por delantales. Tras el percance, en el que el toro apretó hacia las tablas, el diestro se trasladó por su propio pie al equipo médico acusando severos dolores en la extremidad derecha, lo que obligó al matador Sebastián Castella a encargarse de la liza para dar muerte al animal.
Según recoge el parte médico firmado por la doctora Inés Fernández-Bretón Carrillo, el diestro presenta una herida contusa de cinco centímetros en la palma de la mano derecha, situada entre el primer y el segundo dedo. La exploración quirúrgica descartó la afectación de planos profundos o lesiones motoras distales, calificando el diagnóstico inicial como de pronóstico leve. En la propia enfermería del coso se procedió a la limpieza de la herida, la aplicación de anestesia local y la colocación de puntos de sutura. El periodo de reposo prescrito y la evolución de la cicatrización en las próximas 48 horas dejan en el aire los inmediatos compromisos taurinos anotados en la agenda del matador.
















