La defensa califica de «probatio diabólica» el requerimiento del magistrado, argumentando que el Reino Unido ya no sella físicamente los pasaportes de forma ordinaria.
La defensa de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ha entregado al juez Juan Carlos Peinado los billetes de avión de su reciente viaje al Reino Unido, pero lo ha hecho acompañando la documentación de un recurso de reforma de alta tensión jurídica. En el escrito, su abogado, el exministro Antonio Camacho, reprocha con dureza al magistrado que le obligue a acreditar la «inexistencia de una conducta delictiva», lo que a su juicio vulnera los principios fundamentales del proceso penal.
La controversia nace del requerimiento del pasado lunes, cuando el juez Peinado —que mantiene a Gómez bajo medidas cautelares de retirada de pasaporte y prohibición de salida del país por riesgo de fuga— le exigió justificar que usó la devolución temporal de su documento únicamente para asistir a la graduación de su hija en Londres. Al no constar sellos físicos en el pasaporte entregado en los juzgados de Plaza de Castilla, el magistrado reclamó pruebas adicionales.
El fin de los sellos físicos en el Reino Unido
El recurso de la defensa aclara, en primer lugar, una cuestión puramente administrativa que desmonta la sospecha de la falta de marcas en el documento: el Reino Unido ha suprimido la estampación de sellos físicos en los pasaportes como práctica ordinaria tras el Brexit, reservándola solo para supuestos excepcionales.
Por ello, Camacho sostiene que la entrada en territorio británico debe acreditarse por otras vías de prueba plenamente válidas, aportando para el caso:
- Los billetes de avión de ida a Londres y de vuelta desde Bristol.
- Registros electrónicos de la compañía aérea y tarjetas de embarque.
«La falta de un sello en el pasaporte no puede interpretarse, por sí misma, como prueba de la inexistencia del viaje», señala el escrito de la defensa.
Denuncia de una «probatio diabólica» e inversión de la carga de la prueba
El núcleo del recurso arremete contra la exigencia del instructor, advirtiendo que exigir a un investigado que demuestre que no ha quebrantado una medida cautelar supone una inversión manifiesta del principio cardinal del derecho penal.
La defensa recuerda dos preceptos básicos que el juez parece obviar:
- La carga de la prueba: Corresponde siempre a la acusación y nunca a la defensa, bajo el amparo de la presunción de inocencia.
- La «probatio diabólica»: Forzar a Begoña Gómez a demostrar «que algo no ocurrió» (es decir, que no viajó a un destino no autorizado) constituye una prueba diabólica o de imposible cumplimiento, dado que no se puede probar de forma razonable un hecho negativo no concretado.
Petición al juzgado
Por todo ello, el letrado Antonio Camacho solicita formalmente al juez Peinado que deje sin efecto la providencia dictada y asuma que cualquier sospecha de infracción debe ser demostrada por las acusaciones.
No obstante, la defensa añade una alternativa: si el magistrado insiste en mantener la exigencia de acreditación del viaje, le insta a que sea el propio juzgado el que reclame formalmente los registros de entrada y salida directamente a las autoridades de control fronterizo del Reino Unido.













