Se repiten las dramáticas escenas de mayo de 2021. Las entradas masivas de hombres, mujeres y niños no tienen freno ante la pasividad de las autoridades marroquíes, desbordando a los efectivos de la Guardia Civil.
CEUTA.— La ciudad autónoma de Ceuta vive hoy una de las jornadas de mayor tensión e incertidumbre que se recuerdan en los últimos años. Cientos de personas están bordando a nado el espigón del Tarajal y diversas zonas del litoral ceutí ante la inacción del Reino de Marruecos, reproduciendo imágenes prácticamente idénticas a las vividas durante la grave crisis de mayo de 2021.
El ritmo de entradas es frenético. Hombres, mujeres y menores de edad se están echando al mar sin frenos desde la orilla marroquí, ganando los arenales españoles a la carrera y al límite de sus fuerzas.
Desbordamiento policial y dispersión de las entradas
Las fuerzas de seguridad españolas están totalmente colapsadas. Hasta el momento, la Guardia Civil ha logrado interceptar a más de 600 marroquíes, aunque se calcula que más de 300 personas adicionales habrían entrado sin ser detectadas. Fuentes del operativo admiten que poner cifra exacta a esta marea es imposible: solo a medida que los migrantes alcancen las instalaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se podrá calibrar la magnitud real de lo que está sucediendo.
Agentes desplegados en la zona aseguran que la jornada de hoy es aún más compleja que la vivida en 2021:
«Es lo peor que hemos vivido, peor que en mayo de 2021. En aquel momento las entradas se concentraban en un único punto, pero hoy han sido dispersas. Mientras que había grupos importantes arrojándose al agua por el espigón del Tarajal, otros lo hacían por el Recinto, Juan XXIII, Almadraba… Es imposible controlarlo todo», confiesan fuentes de la Benemérita.
Sin control en el lado marroquí y riesgo extremo en el mar
A pesar de que Marruecos ha desplegado algunas embarcaciones para recoger a personas en el mar, el país vecino no mantiene un blindaje ni un control efectivo sobre sus fronteras terrestres ni sobre sus propios nacionales, dejando vía libre para que se acerquen al agua y crucen a pie o a nado sin encontrar veto ni impedimento alguno.
En el espigón del Tarajal, la Guardia Civil agrupa a decenas de personas exhaustas a medida que alcanzan los arenales. El cansancio y la desolación son visibles en los rostros de los agentes, que se ven sobrepasados ante un flujo que no cesa.
La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) lleva meses advirtiendo de que la vía marítima se ha convertido en una opción mucho más peligrosa y temeraria que el salto a la valla. Las consecuencias mortales de este flujo no se han hecho esperar: en lo que va de año 2026, ya son 30 los fallecidos registrados en el mar en tan solo siete meses. Esta misma mañana, los agentes rescataron un nuevo cadáver de las aguas del Tarajal.
Urge respuesta diplomática
La presión migratoria en Ceuta ha alcanzado un punto crítico. La falta de contención en el lado marroquí genera un «efecto llamada» inmediato que amenaza con agravar la tragedia humana en las próximas horas si no se produce una intervención diplomática urgente al más alto nivel para frenar las salidas en la frontera.
















