El Gobierno de Marruecos ha reconocido la muerte de al menos 11 personas durante los intentos masivos de entrada en Ceuta registrados desde el pasado jueves. Rabat calcula que alrededor de 40.000 personas se dirigieron hacia la frontera ceutí y otras 1.135 hacia Melilla, unas cifras inferiores a las manejadas por las autoridades españolas.
De acuerdo con el balance marroquí, diez de las víctimas murieron ahogadas y otra falleció como consecuencia de una caída. España, sin embargo, eleva el número provisional de fallecidos a al menos 72, una diferencia que puede deberse a que cada país contabiliza los cuerpos recuperados en su territorio y en sus respectivas aguas. Las labores de búsqueda e identificación continúan, por lo que el balance todavía podría variar.
También existen discrepancias sobre la magnitud de la entrada. Mientras Marruecos habla de unas 40.000 personas, las estimaciones españolas sitúan los cruces por encima de las 50.000. La mayoría accedió por tierra, bordeando el espigón del Tarajal o lanzándose al mar desde la costa marroquí.
Rabat atribuye la movilización a los mensajes difundidos en redes sociales sobre la posibilidad de entrar fácilmente en Europa, así como a la actuación de las redes de tráfico de personas. El Ejecutivo marroquí también ha defendido su cooperación con España y asegura que sus fuerzas de seguridad mantienen los controles para impedir nuevos intentos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como un “ataque” y una “violación de la integridad territorial de España”, aunque destacó la colaboración de Marruecos para recuperar el control de la frontera y facilitar el retorno de quienes habían entrado irregularmente.
Durante el fin de semana, militares y agentes de las fuerzas de seguridad trasladaron en vehículos a grupos de migrantes hacia la zona del Tarajal para gestionar su regreso a Marruecos. La mayoría de quienes cruzaron ya habría abandonado Ceuta, aunque todavía quedan personas en las calles, las colinas y los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
La ciudad intenta recuperar progresivamente la normalidad después de varios días de cierres comerciales, despliegue militar y saturación de los recursos asistenciales. Las autoridades españolas y marroquíes mantienen la coordinación fronteriza mientras continúa la identificación de las víctimas y la búsqueda de posibles desaparecidos.

















