CEUTA.– La tensión y la incertidumbre han vuelto a la playa ceutí de El Trampolín. Tan solo unas horas después de que se completara con éxito el desalojo voluntario del mayor asentamiento improvisado de la ciudad autónoma, alrededor de 500 migrantes han regresado a la zona, provocando la suspensión inmediata de las labores de limpieza municipal.
El operativo, desplegado durante la mañana por agentes de la Policía Nacional, había logrado trasladar a más de 1.200 personas hacia dos espacios de acogida temporal habilitados por el Gobierno para aliviar la presión en el litoral. En un reparto coordinado, las personas de origen subsahariano fueron dirigidas al recurso de Loma Margarita, mientras que los migrantes magrebíes fueron instalados en las dependencias acondicionadas en Loma Colmenar, cerca de la frontera del Tarajal.
Falta de efectivos y paralización de los trabajos
Tras quedar la playa vacía, la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda comenzó los trabajos para retirar los enseres y desinfectar el área. Sin embargo, la posterior llegada masiva de unos 500 migrantes obligó a los operarios a paralizar las tareas ante el temor infundido por el repentino retorno.
Aunque las autoridades autonómicas han señalado de forma oficial que la vuelta responde aparentemente a la búsqueda y recogida de pertenencias personales, fuentes presentes en el lugar contradicen esta versión. Según informan testigos locales, varios de los migrantes han regresado portando mantas y diversos utensilios con la clara intención de volver a establecerse en el campamento, surgido tras las entradas masivas de finales de julio.
Desde la Administración local se ha precisado que en el momento del reingreso no había presencia de efectivos de la Policía Nacional ni de la Guardia Civil en la zona. Las autoridades han confirmado que los trabajos de adecuación y limpieza no se reanudarán hasta que se garanticen las condiciones de seguridad necesarias para los trabajadores.












