El técnico portugués ofreció su primera rueda de prensa oficial en su regreso al club blanco antes del estreno en Liga. Analizó el estado físico de la plantilla, la exigencia del cargo, la integración de las jóvenes promesas de La Fábrica y su estrecho vínculo personal con Florentino Pérez.
José Mourinho atendió este 21 de agosto a los medios de comunicación en su primera comparecencia de prensa desde su nombramiento como entrenador del Real Madrid. El técnico luso, que comenzó la pretemporada el pasado 13 de julio, compareció ante los periodistas 40 días después del inicio de los trabajos para analizar la actualidad del conjunto madridista y el inminente encuentro frente al Espanyol, escenario en el que el equipo disputará su primer compromiso oficial del campeonato liguero.
El entrenador madridista comenzó su intervención analizando las virtudes del Espanyol, primer rival de la temporada, al que dedicó palabras de elogio antes del debut oficial. «Es un buen equipo. Los equipos que tienen el mismo entrenador desde hace tiempo están bien preparados, tienen rutinas y dinámicas. Juega bien y con ambición. Me gustó mucho su primer partido y ahí están, con tres puntos, tres goles marcados, cero encajados y la afición feliz. Estamos preparados para lo que vamos a encontrar», afirmó el preparador portugués.
Respecto al estado de la plantilla para este primer encuentro, Mourinho reconoció estar «tranquilo», aunque admitió que le hubiese agradado disponer de más tiempo de trabajo para homogeneizar el tono físico del grupo. «Es el primer partido de la temporada, pero estoy tranquilo. Tenemos la dificultad de haber empezado en diferentes momentos y con diferentes grupos. Hay gente que tiene muchos más entrenamientos que otros. Tenemos jugadores excepcionales y un cuerpo técnico igual. Estoy muy contento con la situación», explicó.
Asimismo, el entrenador luso expresó su satisfacción por el fin del periodo estival de preparación: «Obviamente me gustaría tener una semana más de preparación, pero estamos cansados de amistosos. Queremos partidos de verdad y ahí están». En el apartado de bajas, confirmó que Endrick padece «una pequeña cosa muscular» y que Aurélien Tchouaméni no estará disponible ante el conjunto catalán mientras prosigue con su puesta a punto. «Está bien, pero tiene que trabajar todos estos días para acelerar su proceso. No está para jugar contra el Espanyol», señaló.
Al ser cuestionado sobre la presión previa al estreno, el técnico desestimó dicho concepto en favor de la intensidad competitiva. «No diría presión, sí adrenalina. Presión no siento por nada. Tengo confianza en el trabajo que hemos hecho y mucha confianza en la ambición de los jugadores y en su mentalidad», aseveró, antes de mandar un mensaje directo de cara al desplazamiento: «Es un partido difícil, pero mañana, cuando nos metamos en el avión, tendremos la convicción de que volveremos con los tres puntos».
Mourinho también valoró la actitud de la plantilla al ser preguntado por unas recientes manifestaciones de Ousmane Diomandé sobre su compromiso. «Es una expresión que me gusta. Me gustaría todavía más si dijese que está disponible para morir por el grupo. Muchas veces las palabras son fáciles. Lo que dijo Diomandé no es diferente a lo que veo en todos. Veo a la gente muy comprometida y con ganas de hacer las cosas bien», subrayó.
En relación a la convivencia en el vestuario y los antecedentes de Tchouaméni, el preparador explicó que no necesitó intervenir para reconducir la situación. «He llegado con mucha información. He estado aquí tres años y tengo mis contactos de base. Desde el primer día en el que llegó Tchouaméni he estado atento, pero no he tenido la necesidad de hablar porque inmediatamente he visto normalidad. Si ves cómo se relacionan, no puedes ni imaginar lo que ha pasado. Ellos son los que me han dicho que no tengo que hablar. Lo que yo he visto es normalidad», detalló.
El técnico portugués fijó la máxima exigencia respecto a las metas del curso, descartando cualquier margen para años de transición. «Hay muchas maneras de mirarlo. El único modo de ser pragmático son los resultados. Se puede hacer crecer mucho al club a muchos niveles, hacer crecer la estructura, hay muchas cosas que cambiar, pero los resultados son los que cuentan», aseveró. En este sentido, fue tajante: «Tenemos tres competiciones más una pequeñita. Terminar sin trofeos en el Real Madrid no es una temporada exitosa».
De cara a la convocatoria frente al Espanyol, el entrenador ratificó la presencia de los canteranos Cestero, Ciria y Rivas en el banquillo. «Tenemos una plantilla no demasiado larga y gente que está fuera por mucho tiempo. Me gusta trabajar con un máximo de 22 jugadores. Ellos ocupan estas posiciones libres y están trabajando muy bien con nosotros», expuso. A su vez, lanzó un mensaje de estímulo hacia la cantera madridista: «Quiero motivar a los niños y hacerles entender que la puerta está abierta. Esta semana les toca a estos tres y les tocará a muchos más. Es una cosa que me gusta hacer y que se agradece desde La Fábrica. Creo que puede motivar a los chicos».
Sobre la labor de los capitanes en estas primeras semanas de convivencia, el estratega se mostró satisfecho con la dinámica interna. «Estoy contento con todos. Pienso que también los capitanes me están conociendo. Tienen esta capacidad de observar, analizar y conocerme bien. Yo no hablo para que me conozcan por mis palabras, quiero que me conozcan por cómo me analizan», manifestó, destacando el ambiente del grupo: «Me gusta la unión del grupo y la empatía que se siente. Nosotros cada mañana, a las ocho, tenemos reunión de staff. La gente del staff que ya estaba aquí nos dice que se ve un grupo con una empatía diferente». No obstante, advirtió de que los momentos exigentes llegarán: «Todavía los capitanes no han tenido que ser capitanes en un momento difícil. Llegará. Ya veremos cuando llegue».
En cuanto a las directrices de disciplina táctica y gestión interna, el técnico subrayó que el compromiso resulta innegociable. «Necesitamos no negociar cosas que son innegociables. El compromiso tiene que estar presente en cada partido», afirmó. Igualmente, anticipó que la toma de decisiones sobre las alineaciones generará frustraciones individuales que deberán ser gestionadas. «Llegará un momento de frustración para muchos porque será la primera vez que tenga que elegir y uno será titular y otro irá al banquillo. Tienen que digerirlo individualmente y como grupo. No puedo empezar un partido con 15. Sólo pueden jugar once. Espero que sea difícil para mí porque ellos están trabajando muy bien. El día que uno baje su nivel por frustración, la decisión será fácil para mí», advirtió.
En el plano defensivo, Mourinho estableció la implicación colectiva como un principio básico e irrenunciable. «Hay que defender con once», sentenció, aclarando la aplicación de este principio según el contexto de juego: «Si un equipo nos empuja y nos pone en dificultades en nuestro tercio defensivo, tenemos que defender todos. Si jugamos en campo rival, tienes que jugar y machacar. Una cosa es presionar y otra cerrar espacios. Habrá gente que tendrá que presionar de verdad y otra que tendrá que cerrar espacios. Eso de que haya gente que defiende y gente que espera el balón no va. Siempre ha habido una respuesta muy buena de todos. Cero problemas».
Asimismo, se refirió a la situación de Vinicius Junior tras confirmarse su continuidad en la plantilla. «No fue una sorpresa que se quedara Vinicius. Cuando me explicaron la situación, mi primera pregunta fue: ‘¿Se quiere quedar o no?’. Me dijeron que él se quería quedar y me quedé tranquilo», comentó el luso, añadiendo sobre la categoría del jugador: «No quiero valorar dónde está, si está entre los diez mejores o no. Pero es uno de los mejores y los mejores tienen que estar aquí».
Al rememorar su anterior paso por el Banquillo del Santiago Bernabéu, Mourinho afirmó no vivir pendiente del pasado. «No soy de reprochar ni de echar de menos. No pienso demasiado en lo que dejo atrás», declaró. Sin embargo, desveló la fluida comunicación que ha mantenido con el presidente del club durante este tiempo: «Con cada título del Madrid tenía la llamada del presi. Siempre he respondido: ‘No, no tiene nada que ver conmigo’. Me alegro de que mi trabajo dejara cosas positivas, pero los títulos son de Carlo, de Zidane, de los jugadores y de la gente que estaba aquí». A ello añadió su aprecio general por sus antiguos equipos: «Si me preguntas si siento algo por la Roma, el Inter, el Chelsea… Sí, siento algo. Siempre quiero que les vaya bien. No hablo del Benfica porque tiene alguna cosa más que estas…».
El preparador dio por asumida la identidad de su nuevo proyecto deportivo. «Ya es mi equipo, para bien o para mal. Si vamos al concepto del equipo perfecto, nunca. Pienso que cada día hay que mejorar», indicó. Consciente de los plazos competitivos, añadió: «Tenemos un trayecto largo, pero la competición no nos espera. Tenemos un partido de puntos». A este respecto, matizó una declaración previa de la pretemporada: «Cuando he dicho que los buenos están por llegar, pensasteis en jugadores. Yo me refería a los partidos. Ahí están. Jugamos los amistosos de modo serio, pero ahora nos jugamos puntos y hay que ir a por todas. Cada punto que se gana, más cerca estamos de Cibeles».
Sobre la alineación que presentará en el debut, el técnico evitó dar nombres de forma directa. «¿El primer once de Mou? Vamos a ver quién tiene mejores contactos. Los jugadores ya saben quién juega. No soy de esconderlo. Ellos lo saben. A lo me lo dentro de un par de horas vuestra información llegará. Yo no voy a decirlo», bromeó. Al mismo tiempo, rechazó la idea de un bloque cerrado: «No tengo un once ideal. Y si lo tengo, no quiero tenerlo. Quiero tener la puerta abierta a la competición». La abundancia de efectivos en ciertas demarcaciones le llevará a alternar minutos: «Si hablamos de jugadores de alto nivel, Trent, Dumfries, Cucurella, Carreras… No es posible pensar que uno va a jugar 50 partidos y otro diez. No es posible. Tenemos mucha calidad».
Respecto a posibles incorporaciones en la medular antes del cierre del mercado, descartó que exista una urgencia estructural. «No creo que tengamos un déficit. Un medio sería la guinda», sostuvo, considerando cubiertas las necesidades del centro del campo: «Cuando tienes a Tchouaméni, Bernardo, Arda… Dentro de un tiempo podrá jugar en estas posiciones. No tenemos un problema».
En relación a la convivencia táctica entre Vinicius, Kylian Mbappé y Jude Bellingham, el entrenador valoró la categoría de los futbolistas y la labor de encaje. «Son jugadores increíbles. Quieren jugar con jugadores increíbles. Los top tienen frustración cuando juegan con jugadores que no son top. La conjugación táctica puede ser más difícil. Ancelotti ha encontrado el Brasil perfecto para Vini, Deschamps para Kylian, Tuchel para Jude. Es más difícil encontrar el perfecto de Mourinho para los tres. Tienen que hacerlo porque piensan que puede hacerlo bien. Son jugadores de gran calidad. No tienen posiciones incompatibles. Vamos a tener una gran temporada con ellos», detalló.
Mourinho expuso detalladamente los criterios seguidos para la configuración de su equipo de trabajo. «Siempre es difícil entrar en un nuevo club. Es una cosa que me hace mal decir que este no continúe. Es siempre difícil. Intento cambiar lo menos posible y traer gente que me pueda ayudar a inculcar una mentalidad un modo de trabajar. Intento traer gente en que tengo mucha confianza. Trabajamos con siete analistas. Yo he traído uno. Estoy muy contento de haber traído solo uno. Solo necesitaban conectar con mi modo de trabajar. A nivel de ciencia de deporte, datos, control de esfuerzo, individualización solo he traído uno. La gente que estaba también ha crecido, se ha adaptado a como trabajamos nosotros», expuso.
En cuanto a la incorporación de figuras del club, explicó la elección de Sami Khedira para su cuerpo técnico: «En todos los clubes me gusta una persona de la casa. En mi primera etapa fue el ahora campeón del mundo Aitor. Pensé en jugadores del Real Madrid de mi tiempo con un perfil que me gusta. Xabi, entrenador de nivel alto, Álvaro, entrenador de nivel alto, Modric, todavía juega, Granero, business man. Me quede con dos tres nombres. La primera vez que hablé con él me gusta sentir. Me dijo ‘si tengo que ir mañana, voy mañana’. Conoce la mentalidad. Tiene la relación que tiene que tener con los jugadores. Crece mucho a nivel de campo. Los otros chicos que estaban conmigo en Benfica son de mi confianza. Uno más de organización ofensiva, otro defensiva balón parado».
Respecto a los cambios en el entrenamiento de porteros y la preparación física, abordó la reestructuración realizada. «Llopis y Nuno me hizo mal. No conozco la persona ni el trabajo de Llopis. Igual hice algo que no debería haber hecho. Esto era una parte fundamental y quería una persona que trabajara conmigo ya. Esto no era 10 años atrás. El equipo son once y por eso he decidido cambiar. Pintus y Silva, he pensado que podían encajar muy bien. Tienen competencias, areas diferentes, modos diferentes. Muy contento de como estamos trabajando. Staff bueno, jugadores buenos… Si no funciona, entrenador malo», aseveró.
El entrenador también relató cómo se produjeron los primeros contactos para su regreso a la entidad madridista. «En este partido me quedé en el garaje. Lo vi en el bus. Bromas aparte, no tuve contacto ninguno. Era un partido importante para el Real y el Benfica. No tuve contacto con nadie. Primero, fueron los rumores y luego el contacto. Primero, hay contacto, alguien habla y hay rumores y noticias. Ahora es al revés. Cada año siempre hay un rumor y no le di demasiado. Cuando el Madrid me contacta, ya estamos eliminados, en parte final de la temporada. Ahí me llega la pregunta de si estoy interesado o no. Fueron en los últimos dos partidos del Benfica pienso», reveló.
Por último, el preparador portugués reflexionó sobre su evolución personal con el paso de los años. «El Mourinho de 2013 no estaba en condiciones de aconsejar nada al Mourinho de hoy. Hay que estar siempre muy tranquilo y para mí es mucho más fácil ahora estar tranquilo que hace cinco, 10 o 20 años atrás. Yo no hablo de cómo se vive el partido, pero sí de la vida. En una semana tiene como máximo cuatro horas y media de fútbol, pero si lo multiplicas por siete, son muchas horas. Es cuando tienes que mantener la tranquilidad. Estoy en mejores condiciones hoy que cuando partí», concluyó.














