Padres y docentes expresan su incertidumbre ante la falta de seguridad en las calles, deficiencias en las aulas y el posible absentismo escolar tras más de un mes de crisis.
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El regreso a las aulas en Ceuta se ha iniciado en medio de un clima generalizado de inquietud y tensión entre la comunidad educativa. Tras semanas de tensión continua en la ciudad autónoma, cientos de familias se concentraron en la tarde previa ante la Delegación del Gobierno para protestar por la falta de garantías de seguridad en los desplazamientos escolares y la sobrecarga que afronta el profesorado.
Desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), su responsable local, Lola Cuadra, advierte de que el sistema educativo ceutí afronta el arranque del curso «al límite», denunciando una carencia de plantillas, especialistas y recursos psicosociales para responder a la actual coyuntura.
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Miedo en los trayectos y medidas insuficientes
Entre el personal docente, la percepción de inseguridad se extiende tanto a la gestión de los centros como a los trayectos que realiza el alumnado para acudir a clase. Profesores de centros como el CEIP Lope de Vega señalan que las medidas adoptadas —basadas en turnos de vigilancia privada de 24 horas— resultan insuficientes ante los riesgos percibidos y critican la falta de protocolos de actuación claros ante posibles incidentes en las inmediaciones de los colegios.
Docentes de la ciudad resumen el sentir de las plantillas asegurando que se exige un nivel de normalidad institucional que no se corresponde con la realidad de las calles, señalando el agotamiento físico y mental con el que muchos profesionales inician las clases.
Familias que optan por el absentismo
El temor manifestado por la comunidad educativa se traduce ya en decisiones de absentismo escolar por parte de algunos progenitores. Familias con niños escolarizados en Educación Infantil y Primaria han anunciado que no enviarán a sus hijos a las aulas hasta que las administraciones garanticen la seguridad e higiene en los accesos a los centros.
Entre los principales motivos aludidos por los padres destacan:
- Inseguridad en el entorno: Presencia de asentamientos improvisados en parques y calles próximas a colegios y guarderías.
- Problemas de salubridad e higiene: Temor a la falta de desinfección adecuada en recintos escolares donde se han detectado intrusiones o restos durante el periodo estival.
- Falta de efectivos policiales: Sensación de desprotección en el transporte público y en las rutas a pie que los menores realizan solos hasta sus centros.
Pese a los llamamientos del Ministerio de Educación y del Gobierno local para acudir a las aulas y recuperar la rutina escolar, parte de las familias insisten en que el derecho a la educación no debe prevalecer sobre la seguridad física de los menores.








