La Unión Europea plantea convertir a Canadá en un socio estratégico con una relación más profunda para reforzar sus vínculos comerciales y el acceso a materias primas, en un contexto marcado por la competencia entre EEUU y China.
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La Unión Europea busca reforzar su relación con Canadá con una nueva alianza que permita ampliar la cooperación económica y estratégica entre ambas partes. La propuesta fue planteada por la presidenta de la Comisión Europea durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, con la presencia del primer ministro canadiense, Mark Carney.
La iniciativa llega en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, crisis energéticas y una mayor competencia entre Estados Unidos y China. Según la Comisión Europea, Bruselas considera a Canadá un socio relevante por sus recursos naturales y por su capacidad para suministrar materias primas consideradas estratégicas.
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La propuesta contempla la posibilidad de crear una figura de “miembro asociado” de la Unión Europea para Canadá, un estatus que actualmente no existe dentro del marco comunitario. Según fuentes consultadas, este modelo podría tomar como referencia algunos elementos del Espacio Económico Europeo, aunque no tendría el mismo alcance.
El acuerdo vigente entre la UE y Canadá, conocido como CETA, continúa siendo la base de la relación comercial. Este pacto, firmado en 2016 y aplicado provisionalmente desde 2017, ha permitido eliminar el 98% de los aranceles entre ambas partes y aumentar los intercambios comerciales.
Según datos de la Comisión Europea, el comercio de bienes y servicios entre la Unión Europea y Canadá superó los 130.000 millones de euros el pasado año. La UE exportó productos por valor de 48.900 millones de euros a Canadá, principalmente equipos de transporte, mientras que las importaciones estuvieron centradas en productos minerales y materias primas críticas como níquel, cobalto, litio, uranio y potasa.
Bruselas señala que estos materiales tienen especial importancia para sectores como la fabricación de baterías, la energía y la industria. La Comisión Europea también ha destacado la dependencia actual de Europa respecto a determinados materiales procedentes de China y la necesidad de diversificar sus proveedores.
La relación económica entre ambos bloques también incluye importantes inversiones. En 2024, la inversión extranjera directa de la Unión Europea en Canadá alcanzó los 244.700 millones de euros, mientras que la inversión canadiense en territorio comunitario llegó a los 230.000 millones.








