El expresidente catalán evita interferir en la campaña de Junts y rehúsa ofrecer a Pedro Sánchez una fotografía de «pacificación» antes de las elecciones generales anticipadas.
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WATERLOO (BÉLGICA) — Carles Puigdemont dispone ya de vía libre en el ámbito legal para regresar a España sin riesgo de ser arrestado, pero ha decidido posponer su retorno hasta el periodo comprendido entre las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y la Navidad. La estrategia del líder de Junts responde a un meticuloso cálculo electoral encaminado a no interferir en la campaña del partido independentista ni facilitar un rédito político al Gobierno en funciones antes de los comicios.
La viabilidad jurídica de su regreso se ha concretado después de que el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, dejara sin efecto las órdenes de busca, captura y detención nacional que pesaban sobre el ex president, así como sobre los exconsejeros Antoni Comín y Lluís Puig. La resolución judicial se emitió de forma transitoria tras el fallo del Tribunal Constitucional que estimó el recurso de la exconsejera Dolors Bassa, avalando la aplicación de la Ley de Amnistía al delito de malversación. De forma inmediata, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los Mossos d’Esquadra fueron notificados para abstenerse de ejecutar cualquier medida privativa de libertad.
Estrategia electoral y rechazo a «dar oxígeno» a Sánchez
Pese a la resolución judicial, Puigdemont ha optado por gestionar los tiempos de su reaparición política. Según fuentes del entorno del líder independentista, la decisión busca no eclipsar el protagonismo de Míriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso, quien se perfila como figura central de la candidatura durante la campaña electoral. Un retorno inmediato concentraría toda la cobertura mediática en su figura, desdibujando la propuesta del partido.
Por otro lado, la cúpula de la formación rechaza ofrecer al Ejecutivo socialista una imagen que proyecte el restablecimiento de la normalidad institucional en Cataluña antes del 29-N. Bajo el criterio interno de no conceder bazas de campaña al PSOE, el expresidente catalán ha decidido fijar su vuelta una vez cerradas las urnas.
El escenario político se enmarca en la reciente disolución de las Cortes y la convocatoria de comicios anticipados, desencadenadas precisamente por la negativa de Junts a respaldar los decretos del Gobierno sobre vivienda en el Congreso. Con este movimiento, se ultima un capítulo judicial abierto tras los hechos de octubre de 2017, en el que el propio Puigdemont definirá el momento exacto de su reingreso en el panorama político nacional.








