Tras el Día de la Hispanidad, los alumnos de Cumbres School Valencia dejan una imagen que interpela a quienes viven fuera de las aulas: la de una comunidad capaz de reunirse alrededor de aquello que comparte.
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La celebración ha puesto a los alumnos ante una idea sencilla, pero exigente: lo común no se mantiene solo. Requiere presencia, respeto y personas dispuestas a aportar. Más que un acto puntual, la experiencia se ha convertido en una forma de mostrarles que la unidad no es lo contrario de la diversidad, sino la decisión de cuidar una comunidad a pesar de las diferencias.
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“A los alumnos no les pedimos que ignoren las diferencias. Les ayudamos a descubrir que no tienen por qué vivirlas como una amenaza. Cuando se sienten parte de una comunidad, entienden que también pueden ser responsables de mejorarla”, señala Valeria Harrington, directora de Educación de Colegios RC España.
La respuesta de los jóvenes a la sociedad transforma la pregunta habitual del conflicto, haciendo hincapié en qué pueden hacer cada uno para cuidar lo que comparten. Esta perspectiva fomenta la colaboración y desplaza el reproche hacia la responsabilidad común.
La Ley 18/1987 vincula el 12 de octubre a una historia común construida desde la pluralidad cultural y política de España. Cumbres School Valencia resume el sentido de la experiencia en una conclusión educativa: formar alumnos capaces de reunirse, respetarse y hacer comunidad es también una forma de esperanza.







