Sectores de la derecha radical dinamitan el consenso monárquico y señalan a Felipe VI por su «complicidad» institucional con el Gobierno.
Durante décadas, la lealtad a la Corona fue el pegamento innegociable de la derecha española. Sin embargo, ese muro de contención se ha resquebrajado. En una maniobra política sin precedentes, la extrema derecha ha abrazado una estrategia «antisistema» que sitúa por primera vez al Rey Felipe VI en su diana retórica, rompiendo un pacto de respeto que parecía inamovible.
Según el análisis publicado por El País, este giro responde a una mutación profunda: sectores de la derecha radical han dejado de ver al Monarca como su protector natural para señalarlo como un «rehén» o un «cómplice» del Ejecutivo de coalición.
El castigo a la neutralidad constitucional
El «pecado» del Rey, a ojos de este nuevo populismo derechista, es precisamente cumplir con su deber constitucional. El ataque se articula sobre tres ejes de confrontación política:
- La sanción de leyes polémicas: Se acusa al Jefe del Estado de «validar» la hoja de ruta del Gobierno al firmar decretos y leyes que la extrema derecha considera ilegítimas, ignorando deliberadamente que la Constitución no le otorga derecho de veto.
- El fin del «Rey de parte»: Al mantener una neutralidad escrupulosa, Felipe VI ha dejado de ser el símbolo útil para la movilización de la derecha, lo que ha generado un sentimiento de «traición» en sus bases más radicalizadas.
- Mimetismo con el populismo global: Siguiendo la estela de movimientos como el «trumpismo», esta facción busca socavar todas las instituciones del Estado —incluida la Corona— si estas no se pliegan a sus intereses de bloque.
Zarzuela, entre dos fuegos
Este escenario deja a la Casa Real en una situación de vulnerabilidad inédita. Si históricamente los ataques provenían de la izquierda republicana, ahora la presión llega desde el flanco que solía ser su retaguardia más fiel.
«Estamos ante una pinza paradójica: mientras la izquierda cuestiona la utilidad de la institución, la extrema derecha castiga su funcionamiento constitucional», apuntan analistas políticos consultados.
Un terremoto en el tablero electoral
Este movimiento no solo afecta a la Corona, sino que pone en un aprieto al Partido Popular. Mientras Génova intenta mantener el equilibrio institucional, Vox y sus satélites digitales alimentan una desafección que podría derivar en un republicanismo de derechas o, al menos, en una indiferencia hostil hacia la Monarquía.
En 2026, el tablero político español se enfrenta a una realidad incómoda: el Rey se está quedando solo en la defensa de una Constitución que sus antiguos «guardianes» ahora consideran un estorbo.




















