Alonso se ve obligado a intervenir ante la violencia de Lorenzo y la verdad de Vera sacude al servicio
La tensión en el palacio de La Promesa alcanza niveles críticos este martes. Tras una jornada marcada por las amenazas y los rumores malintencionados, los habitantes de la planta noble y el servicio se enfrentan a las consecuencias de sus actos. El capitán Lorenzo de la Mata, fuera de control, se ha convertido en la principal amenaza para la estabilidad del marquesado, obligando a Alonso a tomar cartas en un asunto que ya afecta a la integridad de los invitados.
Lorenzo, contra las cuerdas y fuera de sí
La rabia de Lorenzo no tiene límites. Tras difundir el infundio de que Ángela sufre un desequilibrio mental, el capitán ha volcado su frustración en Margarita, llegando incluso a la amenaza física. Ante tal gravedad, Margarita traslada su profunda preocupación a Alonso. El marqués, consciente de que la situación es insostenible, se compromete a intervenir personalmente para frenar la deriva violenta de su cuñado. Por si fuera poco, Alonso mantiene un agrio enfrentamiento con su hijo Manuel a cuenta de la presencia de Leocadia en palacio, cuya continuidad pende de un hilo.
La confesión de Vera y el perdón de Teresa
En el piso de abajo, la verdad finalmente sale a la luz. Vera, abrumada por la culpa, se sincera con todos sus compañeros y admite que Lope mintió para encubrirla. En un gesto de humildad, Vera vuelve a disculparse con Teresa por su comportamiento reciente. En esta ocasión, el ama de llaves recibe también las disculpas de Pía y las cocineras, quienes, no obstante, le advierten seriamente sobre la influencia que Cristóbal está ejerciendo sobre ella.
Traiciones y secretos en Nueva York
La inminente marcha de Jacobo y Martina a Nueva York —prevista para dentro de dos semanas— sigue generando conflictos. Jacobo confirma a Adriano que Martina le ocultó la fecha real de la partida, lo que desata una acusación directa de mentiras y traición contra la joven. Mientras tanto, en los jardines, la confusión amorosa reina entre María Fernández y Carlo, quienes son incapaces de ponerse de acuerdo sobre quién inició el beso que Samuel presenció.
El refugio de Petra y el negocio de los churros
Petra, centrada ahora en la gestión del refugio, comienza a sentir la presión económica. La mujer teme que los beneficios del negocio de los churros no sean suficientes para sufragar los gastos del centro. En paralelo, Toño y Enora aguardan con nerviosismo el regreso de Manuel, que se ha desplazado para tener una conversación decisiva con Nazario.



















