La investigación sobre el grave accidente ferroviario de Adamuz ha dado un vuelco que podría cambiar radicalmente el escenario de responsabilidades. Un nuevo informe técnico alienta la sospecha de que la infraestructura presentaba una rotura en la vía casi un día antes de que el tren descarrilara.
De confirmarse estos indicios, la tesis del accidente fortuito o de un fallo de última hora quedaría descartada, desplazando el foco hacia los protocolos de mantenimiento y los sistemas de detección de fallos de Adif.
Cronología de una sospecha
El informe, que ya está en manos del juzgado encargado del caso, detalla los siguientes puntos clave:
- Fallo previo: Los datos sugieren que la degradación crítica del carril ocurrió 22 horas antes del impacto.
- Alertas ignoradas: Se investiga si los sistemas de monitorización registraron anomalías en ese punto kilométrico durante el paso de convoyes anteriores y por qué no se activó ninguna restricción de velocidad.
- Impacto del siniestro: La rotura habría sido el detonante de la pérdida de control del tren en una zona de difícil acceso, lo que complicó las labores de rescate en el momento del siniestro.
Reacciones y consecuencias
La revelación ha causado una profunda indignación entre las asociaciones de víctimas, que ya han solicitado que se amplíen las comparecencias en sede judicial. Por su parte, el Ministerio de Transportes ha evitado hacer declaraciones directas sobre este informe, remitiéndose a la investigación oficial de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
El dato: De demostrarse que la vía estuvo rota durante 22 horas sin que se tomara ninguna medida, estaríamos ante una negligencia grave en la seguridad operativa, lo que podría derivar en imputaciones para los responsables de mantenimiento de la línea.
















