A menos de una semana de que más de 300.000 estudiantes se enfrenten a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), el modelo competencial de la LOMLOE avanza hacia la homogeneidad estructural, pero persisten profundas diferencias de contenido, opcionalidad y criterios de corrección entre comunidades autónomas.
MADRID.– A las puertas de una nueva convocatoria de la Selectividad, la eterna pregunta vuelve a sobrevolar el sistema educativo español: ¿sería posible implantar un examen idéntico y simultáneo en todo el país?, y si se hiciera, ¿garantizaría un acceso más justo a los estudios superiores?
Aunque la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) camina con paso firme hacia una mayor armonización —centrada en la estructura de los exámenes y en unificar las penalizaciones ortográficas—, la realidad del aula demuestra que la descentralización sigue pesando más que los intentos de cohesión. Actualmente, 15 comunidades autónomas aplican más del 75 % de las directrices recomendadas por la CRUE, mientras que solo Extremadura y Castilla y León se mantienen rezagadas, aplicando poco más del 50 %.
Sin temario común: el análisis de las diferencias
Un reciente informe elaborado por la plataforma ‘Escuela de Todos’ ha encendido las alarmas al comparar los datos de la Selectividad tradicional (2023) con el modelo competencial plenamente implantado en 2025. Las conclusiones apuntan a que «la nota de selectividad sigue dependiendo en gran medida del territorio donde se realiza», debido a las notables brechas en tres ejes:
- Disparidad de contenidos: La flexibilidad que otorga la ley educativa actual (LOMLOE) impide la existencia de un temario único. Mientras que en 2025 Cataluña, la Comunidad Valenciana o el País Vasco evaluaron en Historia exclusivamente la etapa contemporánea, comunidades como Madrid o Andalucía mantuvieron un temario notablemente más amplio.
- Modelos de examen: Las metodologías difieren radicalmente. Mientras algunas autonomías combinan preguntas de desarrollo con análisis de documentos, La Rioja llegó a otorgar un 75 % de la nota total a la redacción de un solo tema. Asimismo, asignaturas como Lengua Castellana y Literatura mostraron notables diferencias en los pesos de corrección, y la opcionalidad varió desde niveles muy altos en Navarra hasta criterios muy rígidos en Cantabria.
El dato: Las Matemáticas II se consolidaron en 2025 como la materia que logró alcanzar el mayor nivel de homogeneización en todo el territorio nacional.
El dilema del «modelo MIR»: ¿Viabilidad técnica o utopía legal?
A la hora de valorar un examen único para toda España, la comunidad académica se muestra profundamente dividida:
| Postura a favor | Postura en contra / Escéptica |
| Garantía de igualdad: Expertos defienden que un mismo examen equipara las oportunidades de todos los alumnos en un distrito universitario que, a efectos prácticos, ya es único. | Falta de competencias estatales: Rectores como José Céspedes (Universidad de Almería) recuerdan que los currículos autonómicos de Bachillerato son legalmente diferentes. |
| Fiabilidad tecnológica: José Capilla, rector de la Universitat Politècnica de València (UPV), sostiene que, a nivel técnico y tecnológico, una prueba simultánea tendría el 100 % de fiabilidad. | Logística y formato: Desde la Universidad Complutense de Madrid descartan un formato «tipo MIR» porque la PAU no puede basarse en preguntas tipo test y el Estado carece de medios para garantizar al 100 % la custodia de los exámenes. |
Inflación de notas y propuestas alternativas
El informe de ‘Escuela de Todos’ advierte de que la falta de homogeneidad en asignaturas clave como Lengua ha favorecido una «inflación de las calificaciones» en determinadas regiones, perjudicando de forma directa a los estudiantes de los territorios más exigentes. Frente a este escenario, los expertos sugieren nuevas fórmulas de corrección:
- Cruzar datos con el Informe PISA: Ismael Sanz, director del área de Educación de Funcas, propone contrastar las notas de Bachillerato con los resultados de PISA de cada autonomía para calibrar el nivel real. «Un estudiante que saca un notable en Castilla y León puede llegar a tener una nota mayor en otra comunidad», ejemplifica.
- El acceso por percentil académico: Sanz rescata la propuesta del catedrático Antonio Cabrales (Universidad Carlos III), que plantea sustituir la tradicional nota de corte por el percentil del alumno dentro de su propio entorno.
El intocable peso del Bachillerato
Actualmente, el acceso a la universidad se calcula mediante una media ponderada: el 60 % corresponde a la nota media del Bachillerato y el 40 % a la calificación obtenida en la PAU.
Aunque algunos rectores se muestran abiertos a abrir un debate científico para reajustar estos porcentajes y amortiguar las desigualdades territoriales, admiten que el rendimiento escolar está profundamente ligado al entorno socioeconómico y a la naturaleza del instituto. Por su parte, portavoces como José Capilla (UPV) se muestran tajantes ante cualquier rebaja del peso de la trayectoria escolar: «Cambiar el peso del Bachillerato no es socialmente adecuado».
El debate queda, un año más, abierto y sin un consenso a la vista, mientras miles de estudiantes ultiman su preparación ajenos a las discrepancias del sistema.















