La cantante Bad Gyal (Alba Farelo) ha incendiado las redes sociales con una contundente reivindicación sobre el estado de la capital catalana y, concretamente, del barrio de la Barceloneta. Durante su intervención en el pódcast Astro Season de Radio Primavera Sound, la artista de Vilassar de Mar ha hecho un llamamiento a los barceloneses para «recuperar» los espacios públicos frente a la masificación turística.
La crítica a la playa: «Lleno de guiris y sucio»
La intérprete de Fiebre no se ha mordido la lengua al analizar por qué los habitantes de la ciudad han dejado de frecuentar sus propios arenales. Para Bad Gyal, la degradación y la pérdida de identidad son los factores clave:
«¿Por qué no vamos? Porque está lleno de guiris, porque está sucio», ha afirmado tajante.
A pesar de la masificación, la artista sostiene que el turismo y el disfrute local no deberían ser conceptos enfrentados. Para ilustrar su punto, ha puesto como ejemplo a Río de Janeiro, una ciudad que, pese a recibir millones de visitantes, mantiene su esencia intacta y es disfrutada por sus propios ciudadanos.
Un grito de pertenencia: «La ciudad es nuestra»
El discurso de la cantante ha escalado rápidamente de lo local a lo general, convirtiéndose en una proclama sobre el derecho a la ciudad. Bad Gyal ha insistido en que los barceloneses deben «ocupar» de nuevo sus barrios para evitar que se conviertan en meros escaparates turísticos.
- Reivindicación total: «La p*** ciudad es nuestra; la calle es nuestra; el aire, el mar, las fuentes y los bancos son nuestros», reclamó en un fragmento que se ha vuelto viral.
- Llamamiento a la acción: «Tendríamos que ocupar la Barceloneta, vivir en la p*** Barceloneta», insistió, subrayando la necesidad de «revivir» el barrio costero.
Reacción en redes
Las palabras de Alba Farelo han generado un intenso debate entre quienes aplauden su defensa del sentimiento de pertenencia local y quienes critican la complejidad de gestionar una ciudad con el peso turístico de Barcelona. Lo que es innegable es que la artista ha puesto sobre la mesa, con su estilo directo habitual, uno de los problemas sociales que más preocupan a los residentes de la Ciudad Condal.


















