Washington impone nuevas restricciones de visado a ciudadanos sudafricanos mientras crecen las tensiones con el Gobierno de Cyril Ramaphosa por la expropiación de tierras, las políticas de discriminación positiva y la violencia contra minorías
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Estados Unidos ha decidido elevar la presión diplomática sobre Sudáfrica con nuevas restricciones de visado anunciadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, en un nuevo episodio de la creciente tensión entre Washington y Pretoria.
La medida afecta a ciudadanos sudafricanos considerados responsables o vinculados, según la Administración estadounidense, con determinadas políticas relacionadas con la expropiación de tierras sin compensación, medidas de carácter racial y posibles llamamientos contra minorías. Por el momento, Estados Unidos no ha difundido la identidad de las personas afectadas.
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El anuncio llega después de meses de enfrentamientos entre la Administración de Donald Trump y el Gobierno del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, con los agricultores afrikaners como uno de los principales focos de conflicto, aunque las diferencias también abarcan cuestiones comerciales, relaciones internacionales y la posición de Sudáfrica dentro del grupo BRICS.
La disputa por la tierra en Sudáfrica
Uno de los principales argumentos utilizados por Washington es la nueva legislación sudafricana sobre expropiación de tierras.
La norma aprobada en 2024 permite al Estado adquirir determinados terrenos por motivos de interés público y contempla situaciones concretas en las que la compensación económica puede no aplicarse, como propiedades abandonadas o terrenos sin uso.
Sin embargo, la legislación no establece un régimen específico dirigido contra los propietarios blancos ni identifica a los agricultores afrikaners como un colectivo afectado de forma exclusiva.
El debate se encuentra ligado a la historia del país. Durante el apartheid, millones de personas negras fueron expulsadas de sus tierras mediante políticas de segregación racial, dejando una profunda desigualdad en la distribución de la propiedad que continúa generando controversia décadas después del final del régimen.
Las políticas raciales enfrentan a Washington y Pretoria
Otro de los puntos señalados por Rubio son las políticas sudafricanas de transformación económica y laboral, que incluyen criterios raciales para favorecer la representación de grupos considerados históricamente desfavorecidos.
Sus defensores argumentan que estas medidas buscan corregir las consecuencias del apartheid y reducir desigualdades heredadas. Sus críticos consideran que pueden generar nuevas discriminaciones al utilizar categorías raciales en la legislación.
El debate continúa abierto dentro de Sudáfrica y algunas de estas políticas han llegado incluso a los tribunales.
La polémica alrededor de Julius Malema
El tercer elemento mencionado por Estados Unidos está relacionado con la supuesta incitación a la violencia contra minorías.
Una de las figuras más controvertidas en este ámbito es Julius Malema, líder del partido Economic Freedom Fighters (EFF), conocido por algunas declaraciones dirigidas contra la población blanca sudafricana.
Malema ha protagonizado polémicas por el uso de canciones y mensajes considerados por algunos sectores como ofensivos o incendiarios. En 2022, un tribunal sudafricano determinó que la canción «Dubula Ibhunu» («Dispara al bóer») constituía discurso de odio en determinados contextos.
No obstante, Malema no forma parte del Gobierno sudafricano y su formación obtuvo el 9,52 % de los votos en las elecciones de 2024, con 39 escaños de los 400 que componen la Asamblea Nacional.
El debate sobre la violencia en las granjas
La situación de los agricultores también se ha convertido en un elemento central del enfrentamiento.
Organizaciones como AfriForum han denunciado asesinatos en explotaciones agrícolas y han alertado sobre la inseguridad que afecta a las zonas rurales. Según sus registros, en 2025 se produjeron 29 asesinatos en granjas.
Sin embargo, los datos requieren matices: estos registros incluyen a propietarios, trabajadores, familiares y residentes de zonas agrícolas, sin determinar necesariamente una motivación racial en cada caso.
Las estadísticas oficiales sudafricanas muestran además que la violencia afecta al conjunto de la sociedad del país, donde la mayoría de víctimas de homicidios pertenecen a la población negra, que representa más del 80 % de los habitantes.
Washington mantiene la presión sobre Pretoria
Por ahora, Estados Unidos no ha detallado quiénes serán los afectados por las nuevas restricciones de entrada al país.
La aplicación concreta de las sanciones determinará si la medida se dirige contra miembros del Gobierno sudafricano, dirigentes políticos, empresarios u otros actores relacionados con las acusaciones formuladas por Washington.
Mientras tanto, las relaciones entre Estados Unidos y Sudáfrica atraviesan uno de sus momentos más tensos de los últimos años, con diferencias abiertas sobre cuestiones internas sudafricanas y sobre la orientación internacional de Pretoria.








