El exvicepresidente de Castilla y León acusa al líder de la formación de percibit un «tercer sueldo» a través de su esposa, Lidia Bedman, por servicios de consultoría
La cohesión interna de Vox atraviesa uno de sus momentos más críticos tras las graves acusaciones vertidas por Juan García-Gallardo. El exvicepresidente de la Junta de Castilla y León ha denunciado este miércoles que la esposa de Santiago Abascal, Lidia Bedman, percibe desde septiembre de 2019 una remuneración anual de 60.000 euros procedentes de un proveedor directo del partido.
Según ha detallado García-Gallardo en entrevistas concedidas a Espejo Público y el diario El Mundo, estos pagos se articularían a través de servicios de consultoría para una editorial vinculada al grupo Intereconomía, entidad que, según el denunciante, es destinataria de importantes sumas de dinero por parte de la formación política. El exdirigente autonómico sostiene que el presidente de Vox se estaría «embolsando un tercer sueldo» mediante esta cuenta, vinculada a una sociedad que se encontraría «en pérdidas y en causa de disolución».
Dudas sobre la veracidad de los servicios
García-Gallardo ha apelado directamente a la transparencia que merecen los militantes del partido. «Los afiliados de Vox tienen derecho a saber si esos servicios existen realmente o son solo aparentes y si el precio pagado se ajusta al valor de mercado», afirmó con severidad. El político burgalés subrayó el contraste entre estos emolumentos y los «sueldos de miseria» que, asegura, perciben trabajadores de la formación con dedicación plena en la elaboración de informes y argumentarios.
El origen de esta denuncia se remonta, según su relato, a una reunión de portavoces autonómicos en Barcelona. García-Gallardo asegura que conoció estos datos apenas dos días antes de ser objeto de un presunto «chantaje»: la exigencia de expulsar a dos compañeros de su grupo en las Cortes de Castilla y León bajo la amenaza de ser él mismo el apartado.
Críticas a la deriva de la formación
Más allá de lo económico, el exvicepresidente ha cargado contra la actual estructura de mando de Vox, señalando que quienes realmente «marcan el rumbo» no son los cargos oficiales, sino personas que figuran formalmente como «simples proveedores». En su opinión, el liderazgo de Abascal se ejerce con una «mano de hierro cada vez más firme» pero con «menos autoridad», lo que estaría provocando la salida de figuras relevantes como Javier Ortega Smith o José Ángel Antelo.
«A este paso, solo va a quedar el plan de pensiones de Abascal», ha aseverado con dureza. Pese a no haber suscrito el manifiesto impulsado por Iván Espinosa de los Monteros, García-Gallardo ha abogado por la celebración de un congreso extraordinario para aclarar estas realidades internas que, a su juicio, hasta ahora solo se habían insinuado.
















