Los hosteleros comprenden la prioridad de la seguridad ante la crisis migratoria, pero denuncian importantes pérdidas económicas y la absoluta falta de interlocución por parte de la Ciudad Autónoma.
CEUTA — La suspensión oficial de la Feria de Ceuta debido a la grave crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma ha desencadenado una ola de malestar entre los empresarios y responsables de las casetas del recinto ferial. Aunque el sector asume que «la prioridad absoluta es la seguridad de los ciudadanos», los afectados denuncian un total abandono institucional tras no haber recibido explicaciones sobre las pérdidas económicas derivadas del desembolso ya realizado.
Los caseteros critican que, tras comunicarse la cancelación del evento, ningún representante del Gobierno local se haya desplazado hasta el ferial ni haya convocado una reunión para abordar posibles compensaciones o la devolución de las tasas abonadas.
Pérdidas económicas y género en riesgo
La cancelación repentina se produce después de días de intensos trabajos preparatorios e inversiones elevadas por parte de los hosteleros. Entre los costes ya asumidos destacan:
- Inversión logística y de personal: Contratación de equipos de seguridad y porteros, alquiler de sistemas de sonido y montaje de decoración.
- Mercancía y cadena de frío: Pese a que una parte de las bebidas y productos podrá devolverse a los proveedores, los alimentos perecederos y congelados no podrán recuperarse sin romper la cadena de frío, provocando pérdidas directas e irreversibles.
- Pago de tasas: Los empresarios reclaman la devolución inmediata del importe pagado por la adjudicación de los módulos: «Hemos pagado las casetas y la feria no se ha abierto», lamentan.
Inseguridad para desmontar y retirar enseres
A la incertidumbre financiera se suma la preocupación por el operativo de desmontaje. Varios caseteros han advertido de que desconocen cómo podrán retirar la maquinaria, el mobiliario y las existencias almacenadas en el recinto ferial con plenas garantías de seguridad.
Los hosteleros señalan que la presencia de la Policía Local en el recinto es nula debido a la concentración de los efectivos en otros puntos críticos de la ciudad a causa del despliegue fronterizo —circunstancia que afirman comprender—, pero exigen que se garantice un marco mínimo de protección para poner a salvo sus materiales sin sufrir altercados o robos.












