Alrededor de 2.000 manifestantes completan su sexta noche acampados en el centro de Madrid entre críticas al Gobierno, acusaciones a la clase política y llamamientos a convocar una huelga general.
Madrid | La rabia, la decepción y la indignación se han adueñado esta madrugada de la Puerta del Sol y de las vías adyacentes, como la calle Arenal, donde miles de personas han cumplido su sexta noche consecutiva de acampada de protesta por la crisis de la vivienda. La confirmación de que Junts per Catalunya votará en contra de los dos reales decretos ley aprobados el pasado martes por el Consejo de Ministros —salvo retirada e inicio de una nueva negociación— aboca las medidas al rechazo parlamentario y ha encendido los ánimos de las más de 2.000 personas instaladas en unas 1.300 tiendas de campaña en el corazón de la capital.
La noticia del no independentista transformó el ambiente de la acampada en una protesta crispada. A lo largo de la noche se escucharon proclamas dirigidas a la totalidad del arco político, con cánticos como «PSOE y PP la misma mierda es», además de proclamas contra la gestión autonómica («Ayuso dimite, el pueblo no te admite») y el estamento policial.
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La tensión acumulada desembocó en un conato de altercado cuando un grupo de asistentes intentó aproximarse a las vallas de seguridad que protegen la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. No obstante, fueron los propios manifestantes quienes intervinieron de inmediato para hacer retroceder al grupo y evitar incidentes mayores con las fuerzas de seguridad desplegadas.
Resignación, movilización permanente y horizonte de huelga general
Pese al varapalo que supone la virtual caída de los decretos en el Congreso, la sensación predominante entre los portavoces y participantes del campamento era la de una decepción anunciada. Muchos de los acampados ya preveían la falta de apoyos del Ejecutivo en una Cámara Baja sumamente fragmentada y criticaban la estrategia de fragmentar las medidas en dos textos normativos distintos.
Sin embargo, los colectivos han advertido de que la desaprobación parlamentaria no frenará las protestas, subrayando que la acampada no se limita a la exigencia de un decreto puntual, sino a la transformación estructural del mercado inmobiliario y la garantía del derecho a la vivienda. Tras la gran manifestación estatal convocada para este sábado, varios sectores del movimiento ya señalan que el siguiente paso organizativo debe ser la convocatoria de una huelga general para forzar cambios legislativos de calado.
Entre tanto, la presión en el centro madrileño no deja de aumentar: con la plaza de la Puerta del Sol completamente saturada, la llegada continua de manifestantes ha obligado a extender la instalación de tiendas de campaña por vías peatonales como la calle Arenal, confirmando que la protesta mantiene su pulso en las calles.








