Tras el anuncio de un alto el fuego in extremis que evitó, apenas una hora antes de que expirara el ultimátum de la Casa Blanca, una ofensiva que prometía «desatar el infierno», el régimen iraní ha respondido con una mezcla de celebración popular y advertencias militares. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha sido tajante: la tregua no es el fin de la guerra y mantienen «el dedo en el gatillo» ante cualquier movimiento de Estados Unidos.
La tensión en las calles de Teherán pasó de la movilización defensiva a la euforia contenida. Durante las horas previas al acuerdo, miles de ciudadanos —estudiantes, músicos y familias— formaron cadenas humanas alrededor de instalaciones energéticas clave para actuar como escudos humanos frente a la amenaza de Trump.
La estrategia del «Autosacrificio» y la resistencia
El gobierno iraní reveló que más de 14 millones de personas se habían inscrito en las últimas horas en una plataforma estatal denominada «autosacrificio», comprometiéndose a defender la patria ante lo que Trump describió como la posible aniquilación de «una civilización entera».
«Este alto el fuego no significa que confiemos en Washington. Nuestra desconfianza es total y cualquier error del enemigo recibirá una respuesta a gran escala», advirtió el cuerpo de seguridad iraní en un comunicado oficial.
El plan de 10 puntos: Las condiciones de Teherán
Las negociaciones que comenzarán este viernes en Islamabad tienen como base una propuesta iraní que incluye puntos de alta fricción para la comunidad internacional:
- Enriquecimiento nuclear: Irán exige el reconocimiento de su programa nuclear nacional a cambio de no desarrollar armamento atómico.
- Control de Ormuz: Teherán pretende mantener la soberanía del estrecho y cobrar un peaje de dos millones de dólares a cada buque que transite por la zona, en gestión conjunta con Omán.
- Retirada de EE. UU.: El plan exige la salida militar estadounidense de Oriente Próximo y el fin de la ofensiva contra los grupos de la «resistencia», incluyendo a Hizbulá.
- Sanciones: Levantamiento total de todas las sanciones económicas primarias y secundarias.
Un escenario de calma inestable
A pesar del cese de bombardeos directos entre las dos potencias, la situación en la región sigue siendo crítica. Hizbulá ha lanzado mensajes desafiantes en redes sociales, citando al fallecido ayatolá Ali Jamenei con la promesa de «hacer que el enemigo se arrodille», coincidiendo con los actos por el cuadragésimo día de su asesinato.
Mientras tanto, la tregua nace bajo sospecha. Baréin, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos denunciaron haber interceptado proyectiles iraníes en las primeras horas del miércoles, uno de los cuales provocó un incendio en una central eléctrica bahreiní. Estas acciones, sumadas a la negativa de Israel de detener sus ataques en el Líbano, sitúan al acuerdo de las dos semanas en una posición extremadamente precaria antes incluso de que comience la primera ronda de diálogo en Pakistán.



















