Madrid — Julián Álvarez se ha convertido en el faro que guía la ilusión del Atlético de Madrid en la Champions League. Tras superar un bache de rendimiento y confianza en el ecuador de la temporada, la «Araña» ha recuperado su versión más letal y ya suma una decena de goles en la máxima competición continental. Ahora, con el objetivo de sellar el pase a la gran final de Budapest, el argentino está dispuesto a todo por jugar, incluso por encima de sus problemas físicos.
El delantero acabó el partido de ida contra el Arsenal con el tobillo maltrecho, pero tanto el cuerpo técnico como el propio jugador tienen claro que no se perderá la cita de vuelta. Si fuera necesario, se recurrirá a la infiltración para mitigar las molestias de un futbolista que se ha vuelto indispensable.
Un impacto total en las eliminatorias
La valentía de Julián quedó demostrada en el último duelo ante los ingleses. Apenas diez días después de fallar un penalti decisivo en la final de la Copa del Rey, no dudó en asumir la responsabilidad desde los once metros para batir a David Raya.
Con ese tanto, el argentino alcanzó los 10 goles en la presente edición de la Champions League, consolidando unas cifras espectaculares en el torneo.
EL IMPACTO DE LA "ARAÑA" EN CHAMPIONS
• Partidos jugados: 14 • Goles en eliminatorias: 6
• Goles totales: 10 • Asistencias en eliminatorias: 2
• Asistencias totales: 4 • Promedio: 1 participación directa por partido
Su rendimiento en los momentos de máxima presión ha sido impecable. En apenas siete encuentros de rondas eliminatorias, ha registrado seis goles y dos asistencias, dejando claro que los grandes escenarios son su hábitat natural.
Un doble objetivo: gloria rojiblanca y reconocimiento individual
Para Julián Álvarez, levantar la «Orejona» con el Atlético de Madrid no solo significaría la segunda Champions de su carrera tras la conquistada con el Manchester City, sino que tendría un sabor a consagración definitiva.
Un triunfo en Europa disiparía cualquier duda sobre su continuidad, aseguraría la presencia del equipo en el próximo Mundial de Clubes y le daría el impulso definitivo en las candidaturas a los grandes trofeos individuales, un reconocimiento que en ocasiones se le resistió incluso tras proclamarse campeón del mundo en Qatar.
A pesar del dolor en su tobillo y del recuerdo del duro 4-0 encajado en la fase de grupos, el argentino está listo para volver a picar. Con su liderazgo y sus goles, el Atlético de Madrid se encomienda a su jugador «número 10» para seguir soñando con la gloria europea.












