Las fuerzas políticas integradas en la izquierda alternativa y Sumar han optado por marcar un perfil propio diferenciado del PSOE mediante un mensaje de dureza contra las autoridades de Marruecos, a raíz de la reciente crisis migratoria registrada en Ceuta.
Desde este espacio político se señala la situación en la ciudad autónoma como una evidencia del «fracaso» del modelo de externalización del control fronterizo y se cuestionan los compromisos compartidos con el país vecino, poniendo en el foco mediático proyectos bilaterales como la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030.
Las formaciones situadas a la izquierda de la fuerza principal del Ejecutivo consideran indispensable replantear la política de alianzas con Rabat, argumentando que delegar la gestión del flujo migratorio en estados terceros no resuelve el problema de fondo ni garantiza la protección de los derechos humanos en las fronteras.
Esta toma de postura busca enfatizar un proyecto político propio dentro del espacio progresista frente al rumbo fijado por el Ministerio del Interior y la dirección socialista en materia migratoria y diplomática. La controversia por los acontecimientos en la frontera sur reaviva así el debate en el seno del bloque de investidura respecto a las relaciones con Marruecos y las exigencias de supervisión humanitaria en la frontera ceutí.












