El acta de inspección confirma que los tornillos y soportes estaban «completamente oxidados» en el momento del colapso que costó la vida a seis jóvenes.
La investigación sobre la tragedia de la pasarela de El Bocal, en Santander, ha dado un paso crítico. Según el acta de la Policía Científica —adelantada por El Diario Montañés—, el estado de la infraestructura era de un deterioro avanzado y visible. Los peritos detallan que tanto la tornillería como los soportes de sujeción presentaban una «alta degradación por óxido» y niveles de corrosión extremos.
Detalles de la inspección
El documento técnico sitúa el inicio de las labores policiales a las 17:00 horas del pasado 3 de marzo, apenas minutos después de que la sala del 091 recibiera el aviso de que el puente se había venido abajo con «varios cuerpos flotando en el agua». La inspección se prolongó durante más de cinco horas en la zona del siniestro.
Los puntos clave del informe destacan:
- Estado de los materiales: La fijación de la estructura estaba «completamente oxidada», lo que apunta a un fallo estructural derivado de la falta de mantenimiento o la exposición prolongada al salitre sin protección adecuada.
- Cronología: La actuación policial concluyó a las 22:30 horas de ese mismo día, tras asegurar las pruebas que ahora forman parte del proceso judicial.
Un balance trágico
El desplome de la pasarela segó la vida de seis jóvenes de entre 19 y 22 años, procedentes de diversos puntos de España:
- Una joven de Igollo de Camargo (Cantabria).
- Tres jóvenes de Bizkaia.
- Una joven de Almería.
- Una joven de Guadalajara.
Además, una séptima víctima, natural de Álava, resultó herida en el accidente. Los restos de la estructura metálica, ahora bajo análisis, confirman que la seguridad del paso estaba seriamente comprometida antes del incidente.



















